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Mostrando entradas de 2007

Feliz Año Nuevo

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El más bello de los mares
es aquel que no hemos visto.
La más linda criatura
todavía no ha nacido.
Nuestros días más hermosos
aún no los hemos vivido.
Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte
todavía no lo he dicho.

Nazim Hikmet (1902-1965)

Ya es bastante

El mundo se hace manso, un lugar accesible en donde algunos están como se puede lo cual no implica resignación sino aceptación de la realidad en toda su hondura. Quieras o no, hemos llegado a un sitio desde el cual se observa el panorama y, francamente, no es peor de lo que suponías. Ni tampoco mejor. Simplemente es y eso ya es bastante. Ahora cantan lejanas voces sefardíes en mi computadora y la sencillez tiene forma de estrella que puede comprenderse. Casi está a punto de largarse a llover. El año se prolonga para empezar a acabar. No fue tan malo, pese a todo. Claro que no.

23 de diciembre de 2007

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13 de setiembre de 2007

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Mi ciruela

Se ha cumplido el tiempo. De un viaje a San Pedro, a falta de un naranjo (¡cuánto deseaba yo esos azahares...!), traje un ciruelo. Pasó la primera primavera y allí estuvo, mudo en mudez de árbol. Al despuntar el próximo septiembre, después de un frío invierno que nos trajo hasta nieve, se llenó de flores blancas. No eran azahares, sino dimuntas flores blancas de textura nipona. Cayeron los pétalos y seis capullos se transformaron en botones muy verdes que fue el sol morando en un color púrpura. Ayer, el viento volcó una Santa Rita y en su vuelo arrasó una ciruela de las seis que pendían madurándose al sol de diciembre. La bajé y la coloqué en una canasta como si fuera una niña prematura. Ahora, en el silencio y la frescura de este atardecer prenavideño, bajo el cielo que se vuelve él también una fruta morada y suave, he procedido a comerla y su jugo chorreo ácido entre mis dedos. Es mi ciruela, la de mi árbol, la de mis flores de cuadro japonés, la de mis subidas a la terraza para v…

Así

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Así.
Era así.
Así sobrevivimos,
así nos construimos un refugio,
así, bajo los árboles;
así fuimos felices en medio del naufragio;
así estaba fácil;
así era sencillo.
No había mucho más,
excepto el mar quer rugía a lo lejos
y nuestra madre que limpiaba esa casa para ordenar los monstruos de pico blanco que la acechaban en sus vuelos fatídicos.
No había mucho más,
excepto mis manos abrazándolos
y nuestro padre que ponía su orden obsesivo para no irse dejándonos huérfanos de todo puerto.
No había mucho más.
Así,
como troncos desnudos;
así,
como fragmentos de pasados;
y mis manos
-tan iguales a estas-
cuidándolos,
para que no muramos despeñados en el fango;
así,
como caracolas de niebla en medio del destello furioso de la selva;
así,
adosados al muro que era una línea estable que perduraba idéntica a sí misma;
así...
El tronco se abre en ramas
y, hermanos,
amados hermanos,
yo los sostengo.

Mamá era un hada

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Mamá tenía alitas de hueso en la espalda.
Unas alitas tejidas con traslúcidos filamentos de calcio que la llevaban lejos,
a un territorio donde había silencios impenetrables como la selva
y cerrados como las noches oscuras de Finlandia.
Mamá era un hada escondida
en el secreto de su locura sorpresiva
y sabía hacer flotar violentas las vajillas
o abrir ventanas para iniciar un vuelo
o sumergirse en aguas azules en las que decía no saber nadar
o apurar frascos de venenos oscuros.
Las alas de mamá eran diminutas a veces,
pegaditas por capas de piel para disimular;
pero otras se abrían hasta taparlo todo,
inclusive el mismo sol.
Mamá tenía vestidos largos que nunca usaba,
collares de colores que jamás se ponía,
zapatos de tacones que siempre ocultaba.
Mamá no cocinaba,
no me llevaba a la plaza,
no me despertaba con tostadas;
mamá no cosía,
no bordaba,
no abría puertas que dieran a otros juegos,
porque ella era un hada
y las hadas deben descansar en dedales,
beber jugo de amapolas,
y dormir en medio del silencio de…

Summer time

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fruits
juices
books
chocolates
and a lot of happiness

¡BEAUTIFUL HOLYDAYS!

Y sí... estoy monotemática

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¡VACACIONES!

Vacances...!

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Flâner
Lire
Écrire
Se chauffer le soleil
Dormir
Rire
Être heureuse

Allons!

Los títeres de mi papá

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A quince años de tu muerte, papá.

Nadie habla

Hilos peregrinos de agua se sostienen como delicadas telarañas entre las hojas
y se filtran, lejanos, hasta caer en la tierra negra.
Recuerdo las alas de hueso de mi madre,
la magia terrorífica de su locura
y el vendaval incomprensible de su amor posterior.
Nadie habla.
La casa está sola en las primeras horas
aunque camine con pasos sigilosos entre las ranuras de la madera
y beba vasos de un líquido helado y verde.
Nadie habla.
Yo llevo una mordaza de tul bordado con lentejuelas amarillas
y evito los verbos que comienzan con "a".
Después llegan los textos escritos en hojas de nácar
y la pluma se desliza con su vuelo de piedra,
pero
nadie habla.
Mi padre construía ríos de plomo y tenía los ojos claros en el amanecer.
Al silencio habitual se le suma el repiqueteo de las gotas
como perfectas campanas de cristal azul.
Hay naranjas en las esquinas de las ventanas que dan al patio.
Sólo rumores de labios inmóviles y jabones de jazmín.
Mi hermano tiene ojos tristes en medio de su indefinida bondad.
Mi o…

Febres

¿Qué habrá pensado en su celda cuando le exigieron que bebiera la gota de cianuro que se llevaría su alma al último círculo de los infiernos? ¿Habrá recordado los cuerpos que supo torturar? ¿Habrá visto los ojos acuosos de los bebés que robó? ¿Habrá repetido sólo para sí las palabras que oyó decir cuando arrojaba los cuerpos en las aguas del río? ¿Habrá bebido el veneno creyendo que era el acto de un valiente que no debía enfrentar a la justicia de los hombres que lo castigaría por tamaño dolor? ¿Habrá sentido el vértigo ese en que se ve pasar la vida y al verlo creyó que debía desviar su mirada y no ver? ¿Habrá soñado con la justicia de Dios que le auguraba un terrible castigo más allá? ¿Habrá visto los pañuelos blancos como fantasmas a su alrededor? ¿Habrá sufrido cuando el cianuro le rompía el corazón y lo volvía azul como gozó haciendo sufrir a sus víctimas? ¿Habrá, tal vez, la muerte humanizado su bestialidad?

Viejas sensaciones dispartidas

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Tigres

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Entre las cosas voy.
Así.
Pero voy.
El corazón es un trozo de terciopelo ajado que sujeto en mi pecho para que no se vaya a volar.
Me levanto temprano.
La casa es una quietud que se silencia.
Salgo cuando los primeros pájaros se hunden en las acequias.
El paraíso llueve amarillo sobre las baldosas.
Y yo voy:
con los ojos abiertos
y a todos lados viendo.
Sé que hay tigres ocultos que matarían por el corazón sujeto
y no deseo todavía morir.
Quizá luego,
Quizá más tarde,
Quizá cuando regrese
Quizá cuando el cielo se torne violeta y liviano
Quizá cuando me hunda en mi cama de blanco broderie
Quizá cuando mis hadas adolescentes me vean dormir.
Quizá cuando todo se calme
Pero ahora...
Ahora tengo que sacar el corazón que doblé anoche debajo del colchón
Ahora tengo que beber una taza de café en una porcelana transparente
Ahora tengo que salir
Ahora ha comenzado la temporada de caza de tigres
y yo sólo poseo un corazón sujeto para que lleguen hasta mí.

Anécdota escolar XL: Si Aristóteles viviera...

(En una evaluación)
Pregunta: Explique el concepto de anagnórisis según Aristóteles en su Poética.
Respuesta: Anagnórisis es el pasaje de ignorancia a inteligencia.

¿Cómo hacer cosas con la memoria?

Abra alguna caja y guarde allí todo lo que recuerde: después espere que se hagan las veinte y salga a la calle. Cuando vea pasar un camión blanco, arroje la caja justo en el momento en que esa enorme pala mete todo adentro. Después corra a su casa y eche llave a la puerta: no vaya a ser cosa que el empleado quiera hacer su buena acción del día devolviéndole la memoria. Esa noche la pasará en blanco. Será una buena noche, como la de Adán antes de probar la compota. A la mañana siguiente se levantará fresco y liviano como una pluma veraniega. Eso sí, le recomiendo ir planeando la acumulación de cajas para repetir la tarea todas las semanas... es increíble la cantidad de basura que una tiene en la memoria.

Islas

Sólo quedan islas, fragmentos que rozamos en un viaje, sumergidos de pena como estamos y luego, vuelta la nave y puesta la proa hacia las olas, vamos. Viajamos en las aguas de la concordia o la discordia, indistintamente; pero no tocamos otra cosa que islas, tan diminutas a veces que parecen no ser y nos sentamos en los muelles -lo único que ocupa el territorio-, solos con mil kilómetros de agua salada a la redonda. Nos morimos de sed con la lengua anhelante y sin lograr decir qué fue: quizá una fresa amarga que reventó en medio de la boca y se hizo ácido en el velo del paladar. Cada vez queda menos, cada vez saben menos las antiguas fragancias y en ese menos se anuda el todo que en otro tiempo deseamos para la vida -nuestra vida-. Después me subiré a la nave y partiré: hacia la mar profusa donde hay un sin fin de otras islas, todas perdidas, todas exactas, todas iguales...Islas entre la mar.

Todos necesitamos advertencias y yo, especialmente

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El huevo cigota. Entrega 17

Donde se cuenta cómo se cumplen dos años cuando se fue huevo cigota

Ahora la nena va a cumplir dos años. Sólo dos años. Dominga le pone unas medias de lana largas y unos zapatitos de charol con presilla que se cierra con un botoncito. La nena se mira los pies. Qué lindos son los zapatitos de charol que le regaló la tía Felisa. Si hasta dan ganas de ponerse a bailar. Bailar dando vueltas y vueltas hasta que la casa desaparezca con su sombra de terror. Si la nena gira con los zapatitos de charol no ve nada, todo se va. A la nena le gusta bailar porque el cuerpo se cansa y a la noche se duerme bien. Bailar, saltar, correr, pero siempre sin ruidos, siempre con gritos de alegría chiquitos que nadie pueda oír porque la nena sabe que la mamá no quiere que nada la moleste. Por eso se encierra en su pieza.
La nena a veces se asoma y ve a la mamá en la cocina; entonces corre y se sienta en su sillita para charlar. Pero la mamá no habla, la mamá nunca habla, no dice ni una silabita y le da la espa…

Anécdota escolar XXXIX: No se lo dije a usted

Alumno 1: Claro, todos nos llevamos lengua porque no trabajamos.
Alumno 2: Callate, tarado.
Alumno 1: Si yo digo la verdad... ¿o no, profe?
Alumno 2: (A los gritos) ¡Chupamedias!
Profesora: Ey, ey ey...
Alumno 2: (Se da vuelta y grita) ¿Qué quiere?
Profesora: (Lo fulmina con la mirada) A ver, pará un poquito... Habláme como corresponde que yo no soy tu amigo.
Alumno 2: No, profe, si a usted no le dije chupamedias. (Carcajadas generales)

Anécdota escolar XXXVIII: Y la hache¿dónde va?

Profesora: (Dicta unas oraciones para analizar sintácticamente) Finalmente el asunto se... (Mira la hoja de la alumna que está en el primer banco) Che, "se" no se escribe con ce. Se escribe con ese.
Alumna: (Ofendida) Profesora, es una ese.
Profesora: Parece una ce.
Alumna: Ay, mire si voy a escribir "se" con ce. ¡Por favor! ¡No soy una bruta!
Profesora: Bueno, disculpáme... desde acá me pareció. (Sigue dictando) El asunto se ha aclarado.
Alumna: (Duda y mira a la profesora) Digo yo, ¿"ha" se escribe con hache?
Profesora: (La mira con sorna) Claro, "ha" se escribe con hache.
Alumna: ¿Atrás o adelante de la "a"?

Anécdota escolar XXXVII: Pero, cállate, por favor

Alumna 1: (En medio de una evaluación empieza a gritar) Ay, Dios, qué estúpida que soy... No encuentro una definición. (A la profesora) ¿Vos estás segura de que en este texto hay una definición?
Profesora: (Que corrige pruebas como una enajenada) Si, mirá si te voy a pedir que encuentres algo que no hay.
Alumna 1: (A los gritos) ¡No encuentro la definición! ¡Por favor, la definición!
Alumno 2: (Se da vuelta y le grita) ¡Callate, nena! ¡Dejá de ser un obstáculo concentrativo!

Anécdota escolar XXXVI: Rimbaud, ese drogón

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Alumno: (En una evaluación respondiendo a una pregunta sobre el poema "Vocales" del poeta simbolista francés Arthur Rimbaud) Rimbaud escribió "Vocales" porque tomaba éxtasis y así quedó.

Anécdota escolar XXXV: Marzo, paredón y después

Alumno 1: (Mira su prueba en blanco y se levanta a leer las notas pegadas en la pared) Creo que me la llevo a marzo. No sé nada... me voy a sacar un uno.
Alumna 2: (Levanta su cabeza de la prueba que está escribiendo) ¿Y para qué viniste? Son las siete y media de la mañana, te hubieras quedado en tu casa durmiendo.
Alumno 1: ¿Estás loca? Si no me presento, me la llevo a marzo. (Carcajadas generales)

Filosofía de vida

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Casa tomada

En el brote del domingo, cuando el día despunta y saca su yema tácita, las horas son espacios luminosos que irán adquiriendo un color y una pálida transparencia. La casa está silenciosa, dormida en su calor dominical, llena de voces que ayer fueron ocupando su sitio para decir lo que fue dicho y tal vez debería haber sido guardado en cofres de cristal opaco bajo siete llaves. Si asciendo con mis pies desnudos la escalera coronada de plantas, desde la terraza no alcanzo a ver el mar, pero lo huelo con su añil salado y sus gaviotas y la nostalgia de lo que no será. Es el domingo y la semana agazapada en su doblez, estirando sus manos detrás para alcanzarme. Si subo veré más cerca el cielo y podré conversar con las raíces que guardan entre sus brazos la humedad de la tierra. Ahora se perfuman las moléculas de aire con aroma a café y pan tostado y el agua helada cae por mi garganta. Silencio de palabras, de sonidos, de pájaros. Nadie debe decir nada para que no se rompa el sortilegio, per…

Julieta

Mis padres me llamaron Julieta, diminutivo de Julia, que significa de raíces fuertes y perennes.
La gens Iulia se remonta a los orígenes de Roma, fue una de las familias que formaron las tribus romanas y que daba a sus miembros el nombre Iulio, para los hombres, y Iulia, para las mujeres. Virgilio ancló su antigüedad, con la de Roma misma, en el pasado griego de Troya: Eneas, hijo de Afrodita y Anquises, huye por orden de los dioses a fundar la ciudad que dominaría el Mediterráneo con su hijo Iulio a cuestas. A la gens pertenecieron Julio César y Augusto, éste por adopción, y para honrarlos tomó de ellos su nombre el séptimo mes llamado antes "quirinalis".
Julieta es una Julia pequeña y siempre me llamaron por mi nombre completo. Nunca mis padres lo abreviaron y así me nombraron los hombres que he amado a lo largo de mi vida. Siempre Julieta para ellos. Mis hermanos, que todo lo deforman cuando hablan, me pusieron apodos, como a todo el mundo. Yo también a ellos, para ser ho…

Muñecas de papel

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Esta mañana, mientras leía unos cuentos de Silvina Ocampo, vaya a saber una por qué, lo recordé: todos los días viernes, cuando yo era una niña de entre seis y once años, mi padre volvía de su trabajo con unos libros para mí. En la tapa aparecía la figura de una muñeca en ropa interior y adentro unas hojas, impresas sólo en el anverso, con vestidos para recortar. Los trajes tenían una especie de solapas blancas que se ajustaban en los bordes de la muñeca de cartón y así se sostenían permitiendo que una jugara a cambiarla una y otra vez. Recuerdo que lo más trabajoso era recortar las capuchas porque debía calarse el interior para que por allí asomara la cara . A lo largo de la semana y hasta que llegase el viernes siguiente, yo apoyaba la silueta de la muñeca sobre papeles lisos y le dibujaba mis propios trajes con las solapas correspondientes para que mi muñeca tuviera vestidos únicos y personales diseñados por su propia dueña. Ayudada por un libro que todavía guardo y que era una hi…

In memoriam

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En el Parque de la Memoria, junto al Río de la Plata, se inauguró ayer el monumento que forman cinco estelas de piedra que, vistas desde el cielo, tienen la forma de una herida y donde figuran los nombres de los desaparecidos.Cada golpe de esos cuerpos en el agua es un tajo doloroso que sus nombres pretenden restaurar.

Como siempre
JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES

Amanece en la terraza de Bauness

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El huevo cigota. Entrega 16

Donde la nena aprende el precio, pero no el valor de la soledad

La nena está sola. Está sola, pero no espera. Su infancia es un hueco de soledades lisas que las tías ocupan con juguetes, vestidos con florcitas bordadas y paseos al zoológico. La mamá es un cuerpo lejano que desconoce a qué huele. A los dos años, el rostro de la nena es delgado y lo ocupan por entero un par de ojos verdosos y profundos que miran con la avidez de quien sabe que hay un secreto que aguarda para devorarla o ser develado. La nena es rubia y tiene la cabeza poblada de bucles que Dominga le estira en una cola de caballo cuando el papá la lleva a Palermo a comprar un globo con forma de conejo.
La casa donde vive tiene un patio en el centro y seis puertas. Las dos que enfrentan la de entrada dan a la cocina y al baño. La de la derecha lleva al cuarto de los padres; las de la izquierda, a la sala y al cuarto donde la nena duerme. A la noche, si tiene miedo o se despierta, nadie oye cuando ella llama; así que, para…

Sopa de zapallo y pollo bis

Para Pablo Pinasco que me rompe las pelotas desde Marsella.
Espero que ahora la receta te parezca adecuada a mi nivel educativo
¡Viva Hallowen que permite hacer sopas de zapallo en francés!

Poner en una olla un litro y medio de agua con sal. Agregar media calabaza grande, cuatro zanahorias, un cuarto de pollo sin piel, dos cebollas, tres dientes de ajo y un ramito de de apio y otro de perejil. Cuando las zanahorias estén tiernas, sacar todas las verduras y el pollo de la olla y conservar el caldo a fuego mínimo. Deshuesar el pollo y procesar con las verduras. Volver a agregar el producto del procesamiento* al caldo y dejar hervir un rato. Cortar unos daditos de pan y tostarlos en el horno en una asadera apenas aceitada. Rallar un buen pedazo de sardo o parmesano**. Servir la sopa en tazones con el queso y los daditos de pan.

*Por si no entendés, lo que te quedó adentro del recipiente de plástico duro de la procesadora, Enano querido.
** Nada de queso deshidratado de paquete... sobre tod…

Rojo de otoño en España

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Y gracias para JuanCa que siempre me regala tanta belleza a través de sus imágenes.
Él también forma parte de mi felicidad

Anécdota escolar XXXIV: Qué lindo caracolito para un mes de noviembre

Alumno: No entiendo cómo analizar esta parte. No me doy cuenta qué tengo que hacer con la construcción verboidal.
Profesora: (En el escritorio que se ha transformado en mesa grande donde trabajan varios alumnos que preguntan veinte cosas diferentes a raíz de un microsegundo por vez) A ver, leé.
Alumno: (Lee en su cuaderno de guías) "En el sector más profundo del molusco saturado por caparazones de diminutos crustáceos".
Profesora: (Muy seria) Bueno, en primer lugar te tenés que fijar a quién molusca el crustáceo.

De la subjetividad

En su libro La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje, Catherine Kerbrat sostiene que la objetividad es tan sólo una coincidencia de subjetividades. Como nosotros a veces no logramos ponernos de acuerdo, te rogaría, por este medio, que dejes de hablarme de categorías como "la verdad", "los hechos" y otras sandeces por el estilo que no resultan pertinentes para la discusión. Así, quizá, podamos entendernos un poco mejor. O simplemente aceptemos que no hay comprensión total entre las personas aunque finjan estar de acuerdo en un cien por cien. Vaya a saber Dios qué entendió cada uno por cien por cien.

Función

El papel que mejor me cabía salió estropeado: el único espectador salió de la sala casi al finalizar la función y, desde ese día, cada vez que lo encuentro en la avenida, desvía la mirada y pasa sin saludar. Creo que deberíamos dejar de cruzarnos o algún día saltaré sobre su cuello y lo ahorcaré. De ahora en más tomaré el pasaje de la izquierda; es más largo, pero me evita una larga permanencia en prisión. Y todo por no haberse quedado a aplaudir. ¡Qué le costaba ser apenas gentil! De esta experiencia debo aprender que es necesario ser amable con los semejantes: siempre alguno puede desear ahorcarnos al terminar la función.

Fines y cambios

a Julieta Frenkel

Julieta está celosa. Siempre está celosa: de Isabel, del banco de adelante, de que eche a otros de la clase, de que nadie la vaya a querer y, adolescentemente, sufre por anticipado lo cual evita cualquier dolor en el momento en que debería acontecer. Se acerca el final del año que nos separará y ella lleva la cuenta de los días en que ese suceso llegará: son veintisiete y ya le van doliendo con su paso. No sabe que su vida irá siempre sumando esas pérdidas y que lo mejor es capitalizarlas para crecer. Es cierto que ya no compartiremos el aula ni las clases nos reunirán cinco horas por semana. Pero es bueno pensar que a lo largo de dos años nos reímos, aprendimos -ella y yo- a ser un poco más humanas, a poner más cerca el corazón aunque a veces yo finja no tenerlo: como ella me anticipo a la entrega para que ninguna necesidad pueda alcanzarme o me lastime. Es bueno saber que aunque medie la pared que sostiene dos pizarrones, de ambos lados, las dos Julietas estarán si…

Anécdota escolar XXXIII: No hay rosas ni jazmines

Profesora: (Devuelve unas evaluaciones llamando a los alumnos por su apellido) ¡Flores! ¡Manuel Flores!
Alumna 1: No vino. Está ausente.
Profesora: Bueno... ¿Se acuerdan lo que dijimos de los hipónimos?
Alumnos: Sí.
Profesora: Bueno, entonces vamos a escribir cuatro hipónimos en cada clase. Empecemos... ¿Deportes?
Alumno 2: (Levanta la mano) Fútbol, rugby, tenis y basquet.
Profesora: Bien. ¿Diarios?
Alumno 3: Clarín, Página 12, La Nación y Crónica.
Profesora: Bien...¿Nombres?
Alumno 4: Ana, Matías, Pedro y Camila
Profesora: Muy bien. ¿Flores?
Alumna 1: Ausente.

Memorias de mi padre

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Mi padre es una imagen borrosa que la locura de mi madre procuró opacar. Todo el espacio familiar lo invadieron sus ataques dementes en medio de los cuales mi infancia procuró ser mediana y normal. Fue mi padre quien con su empecinamiento daba a los días cierta cuota de cotidianeidad a veces obtusa y obsesiva, pero un ancla adonde aferrarse en medio de semejante vendaval. De él recibí algunas cosas: el anillo de compromiso de su madre, una caja de pinturas Carandache, un libro de cuentos de los hermanos Grimm, una serie de novelas de Julio Verne y la Literatura latina de Jean Bayet. Mi padre era parco en sus demostraciones emotivas, pero volvió a la casa familiar en cuanto supo que yo había nacido y nunca jamás me dejó de amar. Pagó la culpa del abandono y el amor filial con el furor de erinia psicótica de mi madre y se mantuvo siempre atrás, sin contradecirla, sin ser él. Decía "en una familia alguien debe sacrificarse para que los demás sean felices" y un buen día su cora…

Anécdota escolar XXXII: Con la be basta

Alumno: ¿Hoy es el dictado?
Profesora: (Mirando sus papeles) Sí, hoy.
Alumno: ¿Vas a tomar palabras con las reglas de "b" y "v".
Profesora: (Sin levantar la vista) Sí, de "b" y "v".
Alumno: Entonces el resto de las letras las escribo como quiero... ¿o me vas a bajar puntos si las uso mal?
Profesora: (Deja de hacer lo que está haciendo y lo mira asombrada)
Alumno: ¡Pero si es de "b" y "v"!

Cuentos para Maïa 7 Las palabras de Isabel

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Para Isabel Estevarena que a los catorce años lee el diccionario y
para su papá que todos los días siembra tres palabras en su corazón.
Isabel apenas hablaba: dos o tres palabras y las manitos para señalar las cosas, dos o tres palabras y una sonrisa para convencer a todos. Mientras fue chiquita, todos se encogían de hombros con ternura y le alcanzaban lo que sus dedos marcaban. Total, era tan suave, tan dulce, tan tibiecita que todo se le perdonaba a Isabel con sus trenzas rubias y sus ojos negros.
Pero el problema empezó después, cuando tuvo que ir a la escuela porque, claro está, la maestra no le prestaba demasiada atención. Cuando Isabel le sonreía y le señalaba con su dedo la tiza o el pizarrón o el cuaderno, la maestra también le sonreía e inmediatamente se dedicaba a calmar a los otros treinta chicos que berreaban, pataleaban, se daban coscorrones y gritaban a voz en cuello todas las palabras que nadie deseaba oír.
Así que Isabel fue marchitándose como una flor sin agua y…

Nostalgias

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A posteriori*

No sé cómo, pero querría conocer el Bósforo y sus márgenes irisdiscentes; sumergirme en las aguas de esos mares y dejar que me impregne el aroma encantado de sus sílabas. Tomar un tren que me lleve a ver los labios abultados y asiáticos con que Europa se besa a sí misma. Cruzar el mar de Mármara, los Dardanelos y mojar mi melancolía en el mar de su color. Pasar por el golfo de Antalya, desayunar café en Estambul y divisar a lo lejos sus torres turquesas y el perfume del Egeo pasando Samotracia. Llegar a Éfeso donde sólo ha quedado una columna en pie para honrar el pasado de aqueos y de argivos. Sentir Alejandría tras los velos quemados de todos los papiros y los códices y oler la sangre derramada en el Peloponeso. Y, en mi regreso, surcar las aguas del mar de las historias donde vagaron Eneas y Odiseo impregnados en nostos : el estallido de las islitas amarillas de Grecia, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Túnez y los restos esparcidos de Cartago donde Dido mató en su cuerpo los…

La memoria donde ardía (fragmento)

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Este domingo las abuelas de Plaza de Mayo cumplen 30 años de búsqueda de sus nietos. Treinta años es una vida. Esos nietos ya son hombres y mujeres y tal vez tienen sus propios hijos. Cualquier sociedad que se jacte de ser civilizada debe garantizar la identidad de sus miembros. Hace unos años escribí una novela y éstas son sus páginas finales.
Que los nietos aparezcan y las abuelas puedan disfrutar de ser abuelas pronto, muy pronto.

La oficina del juez es grande y tiene una alfombra roja gastada. Una secretaria de trajecito color café te hace pasar. A tu papá le dicen que espere y a Iris también. Adentro está también la doctora con la que estuviste hablando mucho en estos días. Ella te contó queFederico era tu papá, porque lo había dicho un análisis de sangre que, te explicó,comparaba tu sangre con la de él. Pero, además de eso, ella nunca había sido tu mamá. Que tu mamá era la hija de Iris, Alma. Por eso también le sacaron sangre a Iris para comparar. O sea, te dijo la doctora que tu…

Desde Cádiz

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a Teodoro Miciano Becerra
a Olga Becerra Vila

Ya era la hora pero nadie venía a buscarlo. ¿ Y sus padres? ¿Y sus hermanos? El barco estaría zarpando desde Cádiz, abriendo el agua en dos con su quilla de acero rojo y llevándose lo que a los diez años es un mundo: un padre, una madre y cuatro hermanos. Qué larga es la noche de Jerez cuando el mundo queda en otro sitio donde moraron tiempo atrás los fenicios, ese reino de comerciantes que mil cien años antes del nacimiento fundaron el recinto amurallado donde ahora el buque rompe el agua y las olas se estrellan en el pecho angustiado del pequeño. Pasaremos la noche en Jerez y mañana, había dicho el padrino, irás a Cádiz, subirás a ese barco y partirás con los tuyos cruzando la masa verde del océano. ¿Y quiénes son los tuyos? Teodoro pensó en su nombre. Eso era él para Manuela: un pequeño regalo de los dioses que dormía esa noche en el aire conmovido de jazmines de una España que, más allá de los mitos de pureza y de sangre, era una mezcla …

Anécdota escolar XXXI. Preguntá que te contesto

(Durante una evaluación)

Alumno 1: (Levanta la mano) ¿Puedo hacer una pregunta estúpida?
Profesora: (Risas) Sólo si admitís una respuesta estúpida.
Alumno 1: (Se encoge de hombros) ¿Se escribe "yo y mis amigos" o "mis amigos y yo"?
^*^*
Alumna 2: El que trabaja con leña, ¿es un leñero?
Todos: (A coro) Es un leñador.
^*^*
Alumna 3: ¿Cómo se escribe "gómito" o "vómito"?
Alumna 4: El que se lanza un "gómito" es porque comió muchas gomitas.
^*^*
El alumno 5 tiene que analizar sintácticamente la oración "El cuervo encontró un queso muy sabroso". A la estructura "muy sabroso" le coloca por debajo "Circunstancial de gusto".

El huevo cigota. Entrega 15

Donde la nena cuenta su primera vacación sin papá y mamáLa mamá y el papá se fueron. La tía Perla los despidió y el avión remontó el cielo y los depositó en el Hotel Casino de Carrasco, en su escalinata curva de mármol y sus puertas vidriadas. Chau chau, decía la tía perla con su saco de piel y su collar de cuentas pequeñitas y blancas. Chau chau y cuando el avió no se vio me envolvió en su abrigo tan peludito mientras el viento húmedo de septiembre soplaba fresco en el aeropuerto. Chau chau y sus brazos eran una cuna calentita en el taxi que nos dejó en Echeverría y Libertador con dos bolsos: uno de ropa y pañales y otro con los frascos de leche. Chau chau y el ascensor trepaba hasta el piso dieciséis y se abría la puerta de un departamento desde el que podía verse el río y, si estaba claro, hasta se divisaba el Uruguay donde el papá y la mamá viajaban en su avión bicolor.
-¡Qué chiquita!- decía la tía Perla mientras trajinaba con almohadones y almohadas para que no me cayera de la ca…

Maïa o el amor

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Es raro el amor. Miro la foto de una niña a la que no conozco, pero extraño. Puedo esbozar millones de argumentos: que la quiero porque amo a su padre que es mi hermano con quien he transitado caminos de ida y vuelta al paraíso y al infierno, que los niños son siempre bellos -sobre todo si a una no le cabe la responsabilidad de criarlos-, que he pasado ya por la maternidad y llevo en mi acerbo una experiencia de errores que no volvería a repetir, que tengo nostalgias de una familia que siempre me fue escasa y esquiva. Pero nada sirve para explicar cómo me imagino su perfume y su tibieza, su vocecita francesa que garrapatea en el español que soy yo, que siento sus besos, sus abrazos, el pseo que se desmaya cuando un niño se va durmiendo sobre nuestro cuerpo. Y mis hermanos están lejos y me han privado de la dicha de la tía cotidiana que sería, de los miles de pesos que gastaría en libros, en globos, en muñecas, en chocolates, en vestidos celestes y rosados con florcitas bordadas y c…

Oportunidades

La dejo en la puerta, detrás de un vidrio al que me acompañó para despedirse, abrazada a dos enfermeras que la consuelan. Llora. Al borde de la emoción se le arrasan los ojos de lágrimas. Camino bajo la lluvia cinco cuadras por Olazábal hasta Triunvirato sin poder contener yo, ahora, las mías. Es injusta la vida. Siento su desamparo: tan frágil, tan tenue, tan etéreo el hilo que la sostiene. Le brindo lo que tengo para ella: dos visitas semanales que duran aproximadamente dos horas cada una, mi charla sobre tiempos pasados, besos ruidosos, canciones, abrazos, caricias, una taza que repongo cada vez que se quiebra cuidando buscar cada vez una que sea más bella, de mejores colores, más fina; diarios, libros, revistas, fotografías, flores, dulces, frutas rojas que busco denodadamente por los mercados de la zona. Y todo, todo es insuficiente; porque cuando me voy se abraza a las enfermeras y llora. Y yo camino por Olazábal, también, en lágrimas y nada puedo hacer para que todo recomience …

Postales escolares IV: Península de Valdés

Está siempre desgreñada y chancletea con sus zapatillas a media asta hasta el fondo del aula, desganada y abúlica, para echarse en el banco del rincón. Su único interés es un celular con MP3 que satura su cerebro toda la clase y del que emerge de vez en cuando para blandir un libro y fingir para mí que está haciendo algo. A veces ni siquiera eso: apoya la cabeza entre sus brazos y duerme plácidamente toda la hora. En una oportunidad, el piso alrededor de su banco quedó tapizado de papeles de bombones de chocolate que fue comiendo a lo largo de la clase de una caja que deslizaba cada vez que acababa el que se derretía en su boca. Tiene un novio en la otra punta del salón y se arroja sobre él en una especie primavera patagónica y peninsular, con unos resoplidos de gozo y satisfacción. Después se abrazan, se pegan, se empujan, se besan en un regocijo aburrido y costumbrero. Va y viene por las filas hasta que oye mi grito que la llama una y otra vez a guardar su lugar. Y vuelve cansina …

Cuentos para Maïa 6. Un viaje de primavera

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Mariela una y otra vez movió sus ojos. Desde la hoja blanca de su cuaderno hacia las grandes letras del pizarrón: COMPOSICIÓN. Tema: “La primavera.
-¡La primavera! –pensó Mariela- ¡Pero qué aburrido! Siempre la misma tontería: que las flores, que las mariposas, que los pajaritos y el sol. Y a mí, no se me ocurre nada, pero nada, nada.
El pizarrón de tan negro parecía un cielo estrellado donde la luna con letras de luces blancas hubiese escrito: la primavera.
Los ojos de Mariela se perdieron en la inmensidad de la noche y una por una fueron encendiéndose todas las estrellas. La tinta de su lapicera se escapó hacia un inmenso manchón azul lavable que inundó el espacio de un tibio olor a sal marina. Y el cuaderno plegó una por una sus cien hojas formando un velero. Comenzó a soplar el viento nocturno, mientras el cielo encerado y negro iba abriendo más y más puntos luminosos. Y allá, en lo alto, sonriente y cálida, una suave luna de tiza cosquilleaba en el filo de la sombra. Mariela sonrió …