El brillo de la tristeza

Como siempre me voy yendo.
Hacia mi propio silencio y mi distancia.
Hacia los párpados que se me pliegan
y se oscurecen sobre mi corazón.
Vacía de alas aletea mi sangre
pugnando por volar en un acuario celeste
y envasado de vorágine.
No tengo vértices ni peímetros reconocibles.
Sólo los inocentes recodos donde permanezco siendo niña.
Pero que ya no son.
Brilla la tristeza como una meta ineludible en medio de mi necesidad.

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