Signos

Se trata de crear el continente dérmico y cerebral para tanto contenido desbocado.
De hallar la forma para la sustancia
que se derrama con el riesgo sutil y perenne de enloquecerme.
Siempre al borde de la disolución
creo hallar el signo que me integrará
y no es más que otra versión,
otro signo
que a su vez remite a otro signo
y éste a otro
en una duplicación infinita
y cada vez más dispersa.
Finalmente me alejo de mí.
Ningún camino me conduce a Roma
ni siquiera a Balvanera
donde, dicen, murieron tantos guapos de nombre oscuro.
Otros se aprovechan de mi imposibilidad
y la hacen multiplicar
para alimentarse como vampiros
de la placenta de mi no-forma.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes