Tazas

El café calentaba el helado horizonte de la tarde de abril mientras las palabras se enredaban con el vuelo de algunas polillas atontadas. Pasaron las horas como un torbellino hasta sumergirse en la oscuridad de la noche. Así es la cosa: la vida a veces te deja sola en la mesa, pero al instante te ofrece otra taza y de nuevo hay dos para lavar.

(Luli, gracias por dejarme otra taza. Fue una tarde lindísima que entibiará por siempre mi corazón junto con las próximas que vendrán.)

Comentarios

lulina ha dicho que…
Juli, qué lindo lo que escribiste! yo también la pasé re bien y me hizo feliz! Gracias
va a haber más tardes... lo sé.

te quiero mucho, pero así, mucho.
Porque sos como una amiga grande con la que comprato miles de cosas sin conocernos mucho pero conociéndomos más que nadie. Cosas que pasan .. raras y lindas

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