domingo, 8 de abril de 2007

Fragmentos

Todos son simulacros
para expresar la nada en que el cuerpo duele
bajo la presión de un lenguaje que no se atreve a denominar lo innominable.
En esa sumatoria de desiertos
quedan los rastros de una sangre
que no comienza ni a manar
y ya se coagula,
densa, en el universo de silencios
que las palabras anteriores me condenan ahora a transitar.
Lejos de los consuelos
-esos formales abrazos que cobijan-
el cuerpo se desgarra
como otro añico más del espejo
que jamás llegará a reflejarme
más que en fractales imágenes que revelan lo que soy.
He quedado con los matices intermitentes de la alegría
tan alejados
que son sólo remotos paraísos bordados con cintas de raso para bebés:
afuera está a punto de coronarse el otoño.
Ignoro la vida que trae aparejada su lluvia
y pienso en la multiplicación bacterial de los climas tórridos
sólo para sentarme a añorar los mundos gélidos y nevados del sur.
Hay un libro íntimo que ya no progresa más que hacia sus borroneadas páginas
por aquella sensación de vacío en que alguien las escribió.
Soy un fragmento al que le está vedada la completud.

1 comentario:

lulina dijo...

"más que en fractales imágenes que revelan lo que soy."
demasiado lindo... bah! no sé si "lindo" es la palabra. Me dejó con un toque de angustia.

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