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Mostrando entradas de mayo, 2007

Anécdota escolar XII: Protejamos el medio ambiente

Profesora: ¿Alguien sabe qué es una fábula?
Alumno: (Desde el fondo) Sí, la naturaleza.
Alumnos: (A los gritos) ¿Qué decís? ¡Mirá si va a ser la naturaleza!
Alumno: (Se pone de pie y los mira con gesto paternal) Sí, tontitos, yo lo estudié el año pasado: La flora y fábula silvestre.

Cuchillos

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Con un cuchillo,
con un cuchillito
que apenas cabe en la mano,
pero que penetra fino
por las carnes asombradas,
y que se para en el sitio
donde tiembla enmarañada
la oscura raíz del grito

Federico García Lorca, Bodas de sangre

Wasabi e hichiriki

Me empeño en tener relaciones familiares análogas al estallido de la bomba en Hiroshima donde ahora hay un Memorial Park al que la gente envía las mil grullas origami que pliega y enhebra en hilos para que las cuelguen. Dicen que si plegás mil se cumplen todos tus deseos. Hiroshima, Nagasaki y miles de grullas origami en hilitos pendiendo del memorial. Así así. Bonitos papelitos de colores plegaditos con exacta prolijidad y enhebrados en hilos con una aguja de acero inoxidable y un nudo para que no se caiga una, no se caigan dos, no se caigan tres, no se caigan mil. Y alrededor los restos de la bomba mientras bonitas niñitas japonesas pliegan origami y entonan melodías con un shamishén al son de la exportación de sashimi y donburi a Occidente y la ceremonia del té. Flores de loto y de jazmín flotando en océanos de mierda. Pudrición orientoccidental para nenes desolados y madres muertas. Me empeño en esto: sigue la diagonal, que el extremo superior derecho del papel toque el extremo i…

Mañana en el colegio

Subte línea b y yo me alejo más del cielo,
ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.
SUMO
Por la ventana que da a la calle Beiró, en la localidad bonaerense de Florida, a esta hora -9 y 35- entra la luz de un sol otoñal. Algunas chicas estudian, otras conversan y los varones juegan a no sé bien qué. El resto -las tres cuartas partes- se fue de campamento. Hay tanto silencio que se oye el zumbido del gas quemándose en la estufa. Mailén pelea con las palabras compuestas y se enoja si algo le sale mal. Andrea trae sus ejercicios para que se los corrija y me pide más. Están todos sentados alrededor de la estufa y paracen cachorros en busca del calor. Siento la rara responsabilidad de saber que cada acción que yo ejecute repercutirá de alguna forma inexplicable en su existencia. No logro comprender cabalmente cómo nace el afecto, pero sucede. las muchas horas que pasamos juntos y los cuatro años que nos restan compartir nos acercan inevitablemente…

Bruma

Había bruma hoy a la mañana. Bruma es una bella palabra. Arranca con esa "b" que se va abriendo hacia la suave vibración de la "r" para culminar ambas en la profundidad cavernosa de la "u" y después la "m" maternal y entreabierta que se acaba en una clara y sonora "a", la más clara y sonora de las cinco. Digo que hoy había bruma y la boca se me llena de imágenes húmedas. Como esos cementerios parisinos de calles tortuosas y empedradas que suben y bajan en medio de estatuas chorreantes de verdín. Digo que hoy, al descender en la Panamericana, casi de noche, había bruma y parecía flotar como una nube blanca y vaporosa a esacasos diez centímetros del asfalto mientras los autos la atravesaban con sus luces amarillentas y dejaban la estela rojiza de sus faros de posición. Era bruma, liviana bruma que no se posaba sobre las cosas para impedirles respirar; las mojaba apenas como si una delicada ola de vapor hubiera descendido sobre la autopi…

De cómo Abelardo conoció a Eva

-Usted las engorda para abandonarlas, en una clara identificación con la figura de su madre. -¿Le parece, doctor? -Ya es la hora. Lo dejamos para la próxima. Usted piénselo, Abelardo, piénselo. Pensarlo, pensarlo. En realidad no hacía otra cosa que pensarlo. Una tras otra lo pensaba. Sobre todo desde que mamá, ese ejemplo de mujer abnegada, había muerto y le había dejado en herencia el bistró de Las Cañitas y él se sentía tan solo. “Usted las engorda para abandonarlas” Y si el psiquiatra se equivocaba y eran ellas las que engordaban para dejarlo. Otra vez su típica manera de pasarle el fardo al otro y seguir lo más campante por la vida. En el fondo era un cobarde que no se atrevía a comprometerse de verdad con alguna o a quedarse solo sin embromar a nadie. Pensarlo era justamente lo que más hacía. Así que este coso no le decía nada nuevo. La verdad que pagarle la fortuna que le pagaba para que confundiera sus mujeres con cenas navideñas no venía siendo un negocio rentable para nadie.…

Anécdota escolar XI: Con razón la literatura no se entiende....

te quiero, Anita
Alumna: (Se acerca con la prueba) Acá tengo que elegir...
Profesora: Y sí... es una prueba de opción múltiple.
Alumna: Ya sé... pero la primera dice que la literatura opera con las palabras y sus significados.
Profesora. ¿Y?
Alumna: Que a mí me parece que no es porque cuando uno lee un texto literario no aparece al lado de cada palabra su significado.

Anécdota escolar X: ¡Qué autoestima!

Alumno: (En medio de una evaluación) ¿Qué esto que pregunta sobre el canon literario? ¿Qué es un canon?
Alumna: (Desde el fondo) Ay, Dios, ésa yo la sé.
Profesora: La sabés, pero te callás y hacés tu prueba.
Alumna: Ay, la sé. Es la primera vez que me siento una persona inteligente.

Mañana en el 133

7 y 20 de la mañana. 133 color rojo. Siempre lleno. Pienso rodeada de personas que no me conocen y no me incomodan preguntándome cómo estoy. Acá puedo no estar sin que nadie se preocupe. Me duele el costado izquierdo abajo del corazón y me mareo. Mi terapeuta dice que poner el cuerpo es riesgoso. Ja, ¡cómo si poner el cerebro no lo fuera! Me estoy volviendo monotemática y me aburro a mí misma. El mundo en el que yo creía ya no existe. Y no hablo del mío interior, susceptible de ser narrado sólo a partir de mi pura subjetividad y, por ende, un alarde de ficcionalidad. No, hablo del mundo objetivo que nos sirve a todos de sustento- ya sabemos -eso que llamamos realidad. Bien, esa realidad ya no existe. No entiendo bien cómo funciona esta otra anclada en otro tiempo y en otras coordenadas. Me muevo como una burbuja antigua en un orden que no le corresponde. Y me siento aislada, cómoda si nadie me atormenta. No comprendo cómo se habla del amor envueltos en diecinueve años de aborrecimien…

Y la nave va...

Pongo la llave entro a la casa hago café como tostadas riego las plantas corrijo pruebas leo los mails lavo la ropa subo al blog hago la cena pongo la mesa como la cena miro tv tomo una ducha pongo el reloj leo un libro duermo una noche oigo el reloj prendo la luz hago café como tostadas leo los mails oigo noticias junto mis cosas cierro la puerta voy a la escuela dicto mis clases subo al colectivo leo un libro vuelvo a mi casa pongo la llave entro a la casa hago café como tostadas riego las plantas corrijo pruebas leo los mails lavo la ropa subo al blog hago la cena pongo la mesa como la cena miro tv tomo una ducha pongo el reloj leo un libro duermo una noche oigo el reloj prendo la luz hago café como tostadas leo los mails oigo noticias junto mis cosas cierro la puerta voy a la escuela dicto mis clases subo al colectivo leo un libro vuelvo a mi casa pongo la llave entro a la casa hago café como tostadas riego las plantas...

Anécdota escolar IX: Macondo y al llegar al terraplén...

Profesora: Homero Manzi nació en 1907. Este año se cumple su centenario. Cien años ¿de qué?
Alumnos: (Son las siete y cuarto de la mañana) ...
Profesora: (Insiste) Vamos, despiértense, no es tan difícil. Nació en 1907, estamos en el 2007. Son cien años de...
Alumno: (Sorpresivamente iluminado) Yo, profe, yo.
Profesora: (Sorpresivamente feliz) A ver, dale, decílo.
Alumno: ¡Cien años de soledad!

El ángel de la infancia

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Cuando no supo ya qué hacer, lo recordó y recurrió a su ángel, aquél de las noches oscuras de la infancia. El rezo trajo una brisa luminosa de partículas brillantes y algo se corporificó ante sus ojos de manera imprecisa. Él intuyó que se trataba de su ángel. Bajó la cabeza ante el milagro y habló de ella: de su cuerpo infinito, de sus ojos oscuros, de la selva vibrante de su aroma. Habló de la llaga del odio y del agua amorosa de la pena, del dolor tormentoso y el deseo acuciante, de la tristeza terrible de la ausencia y la tortura inefable del silencio. El ángel se agitaba como en espasmos y él esperó que la calma le llegase como esa luz en el centro del alma. Aguardó un largo rato y, como nada sucedía, levantó la mirada. Entonces vio que su ángel lo miraba extrañado como si no entendiese otra cosa que no fueran juguetes extraviados en la plaza. Entonces lo sentó en su regazo y, en pago a tantas otras noches, lo acunó hasta que el ángel luminoso se dio al sueño.

Mónica Volonteri

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Ella está lejana:
en otra geografía hecha de mares y de arenas.
Pero en mi sangre hay un hilo brillante que la sostiene
y me anuda a su alma.
Es mi hermana, pese a que nunca compartimos un vientre:
la que me dice las palabras exactas cuando el lenguaje se resiste en mi llanto, la que me abraza, la que me escucha en todos mis silencios, la que me busca cuando me escapo.
Nos unió para siempre una tarde de otoño de hace ya veinte años un texto que se iba y una charla infinita. Después matamos la resaca con una coca fría mientras mirábamos un partido de fútbol en el parque Los Andes.
Hemos visto crecer a los hijos y nos hemos preguntado cómo era posible.
Hemos hablado de hombres a los que hemos amado y odiado en porciones exactas.
Hemos insultado historias familiares y desgracias.
Hemos sido enfermeras, psicólogas, cocineras, animadoras de fiestas infantiles, costureras.
Ella es el revés de mi alma, mi corazón, mi cerebro, mi yo misma.
La añoro cuando sufro.
La espero en miles de aeropuertos, de trene…
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Marcel Proust
1871- 1922

Aunque se sepa que no queda ninguna esperanza, siempre se sigue esperando. Vive uno en acecho, en expectación: como las madres de esos mozos que se embarcaron para una peligrosa exploración[...] Y esa espera, según como sea la fuerza del recuerdo y la resistencia orgánica o las ayuda a atravesar ese período de años a cuyo cabo está la resignación a la idea de que su hijo no existe, para olvidar poco a poco y sobrevivir, o las mata.
A la sombra de las muchachas en flor.

Él

Como si fuera una frágil muñeca a punto de romperme, él me cuida.
Me arropa por la noche como un padre generoso,
me trae golosinas,
sale a buscar lo que yo necesito.
Hoy me ha comprado una estufa para que mi casa esté tibia cuando regreso del trabajo al que me lleva los días en que las clases comienzan cuando aún es de noche.
Me abraza cuando lloro
e intenta que me ría
para que me contagie de a poco sus ganas de vivir.
Yo no soy fácil:
el erizo asoma a menudo sus agudas espinas;
pero en sus manos me dejo estar y me ovillo.
Él ha llegado a mi vida portando mi divisa
para rescatar lo mejor que guarda mi corazón pulverizado
y, con paciencia de orfebre,
pega los pedazos que han quedado
para hacer de mí un resto coherente.
Ha puesto el pecho a una sinfonía de huracanes,
sobrevive a la erupción de unos cuantos volcanes cotidianos:
siempre paciente,
siempre entregado.
Sé que,
si mi padre viviera,
lo aprobaría
y se entregarían a largas cenas compartidas.
Yo,
que todo lo cuestiono y rechazo,

Sólo quedaron fragmentos

Innumerables pedazos tintinean en el aire
como pájaros fosforescentes que se quedaron sin volar.
Desciende la música por la red
de una manera que no llego a entender.
De pronto alguien canta
y el universo estalla
en un perfume siniestro de mandarinas carmesíes.
Otra noche.
Otra luna que arde incendiada y ajena.
Más allá el mar bate su espuma oscura
contra los muros
donde mueren peces de nombres transparentes.
Me sumerjo en la frialdad de la ausencia
que hiere mi piel con sus cuchillos helados.
Nadie habla
y el silencio es una copa densa
volcada en la premura gelatinosa de mi alma.
Fragmentos,
sólo quedaron fragmentos
que no alcanzan
para explicar
el por qué de los paisajes vacíos.
Escribo
compulsiva
las palabaras que embriaguen mi locura y la callen.

Anécdota escolar VIII: Se pesca de a pares

Profesora: Veamos ahora las palabras compuestas. Son las que se forman a partir de la unión de dos o más morfemas base. ¿Entienden?
Alumnos: (A coro) Sí.
Profesora: (Escribe en el pizarrón) Por ejemplo, "guardapolvo"; formada por las palabras "guarda" y "polvo". O "nomeolvides", formada por "no", "me" y "olvides". A ver, ¿quién me da otro ejemplo?
Alumno: (Levanta la mano) Yo, profe. Pescados.
Profesora: Pero pescados no es una palabra compuesta.
Alumno: ¿Cómo que no? Está formada por "pesca" y "dos". O sea pescá dos. Eso sí, no sé qué pasa si pescás tres.

Simulacros

Todos los días intento nuevos simulacros
Quiero sobrellevar la angustia del vacío:
que lo que antes fue ahora haya muerto
y sea yo una tierra yerma
un huerto que ya no tiene frutos,
un echarpe que cae flotando entre el viento.
De todos los tormentos no imaginaba éste.
Mi corazón se rebela a las aristas del silencio
y destroza sus alas mi cerebro
cuando señala el movimiento opuesto...
Quiero morir de golpe,
que se queme mi carne para siempre,
que se hiele la sangre que me riega,
que se disuelvan los coágulos de pena,
que no sienta ya más,
que no hay palabra que me llame en el tiempo.

Un febrero en Venecia

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Llueve sobre Venecia y el agua penetra iluminando los filamentos rojizos de San Marcos en un tiempo que se resbala de los mosaicos dorados que recuerdan a Bizancio y su imperio.Llueve y la laguna regurgita sus gaviotas sobre los techos y las paredes de mármoles donde Marco Polo urdió su Libro de las maravillas al amparo de la nostalgia de la lluvia mojando las costas del Adriático.Llueve sobre Venecia y el carnaval oculta en un sinfín de máscaras idénticas cubiertas de pesados terciopelos antiguos. Detrás queda el silencio de los muertos caídos a las gelatinosas aguas de un canal. Llueve sobre Venecia y el mar despide un vapor de tristeza mientras el amante apoya sus codos en un ínfimo puente y deja que el agua le cale los huesos esperando al amado que nunca llegará.Llueve sobre Venecia y las palomas se ocultan para esperar que acampe. El león se queda solo sostenido en la orilla por una aislada columna y se moja como hace tantos siglos.Llueve sobre Venecia y las casas cierran sus pue…

Anécdota escolar VII: ¡El barroco es un violento...!

Alumno: (En una evaluación final de literatura española)
Profesora: Bueno, explíqueme por qué decimos que el barroco se define por oposición al renacimiento y cómo Severo Sarduy sostiene la teoría de que, en realidad, el barroco es exacerbación de los procedimientos renacentistas.
Alumno: (Piensa) ...
Profesora: ¿Lo sabe?
Alumno: Sí, era eso de que el barroco se peleaba mucho con el renacimiento y escribían poemas para insultarse.

Marguerite Yourcenar 1903-1987

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Se llega virgen a todos los acontecimientos. Tengo miedo de no saber cómo arreglármelas con mi dolor.
Fuegos

Per veritam

Soplé
y vi el vapor
formarse en cristales.
Giraban uno tras otro.
Después se dispersaban y volvían a unirse.
Y creí que era mi soplo,
su sonido
eran pequeñas companitas de vidrio
en el aire gélido de la mañana.
Después
pensé
que el vapor no era más que oxígeno gastado
que yo había expulsado
y me sentí cansada y triste.
No hay otra verdad que no sean los hechos.
Las palabras son cristales que giran en el tiempo:
Cuanto más alejadas del suceso,
más efímeras,
más volátiles.
Nadie mintió
simplemente ya no podemos recordar
cómo soplaba el viento.

¡Qué perfección el mundo, don Luis, y qué distante!

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Don Luis de Góngora y Argote
11 de julio de 1561
23 de mayo de 1627

El muerto era mi padre

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In memoriam patris

Fue mi padre quien me dijo que la abuela Lola había muerto como años después sería mi madre quien le diría a mi hermano que mi padre estaba agonizando haciendo caso omiso del vínculo que me unía a él. -Dame con tu hermano- ordenó cuando atendí el teléfono de mi casa. Obedecí. Mi hermano Mariano la escuchó mientras se le iba la sangre del rostro. -¿Qué pasa? –le pregunté cuando colgó. -Se está muriendo el viejo. Me voy para allá. Me tomó dos minutos desprenderme de la sensación de espanto que siempre me producía mi madre. Esta vez había llamado a “mi” casa para comunicar que “mi” padre se moría y se había dado el lujo de ignorar el hecho de que ese hombre, progenitor de mi hermano, era, por esos azares de la genética, también el mío. -Voy con vos. -No sé, la vieja me dijo a mí y ya sabés como se pone cuando la contradecimos… -¿Sos imbécil vos? –lo interrumpí- También es mi padre por si no te enteraste. –y agregué: - Cuatro años antes de que fuera el tuyo. Mi hermano es una bue…

Civilitas

Qué suerte que somos gente civilizada,
que hemos dominado los impulsos
a fuerza de someterlos a la matriz racional de psicoanálisis,
que, como buenos burgueses,
consideramos que la familia es la célula básica
y no nos gusta parecer antisociales.
Qué suerte que sabemos
cultivar la paciencia,
la tolerancia,
el respeto del otro,
la voluntad,
la comprensión,
el silencio cuando es mejor que cien palabras.
Qué suerte que somos todo eso,
si no te mandaría
a la mismísima concha de la lora
y para siempre.

Ira divina

Como Aquiles estoy enfurecida,
pero mi cólera no es sagrada.
Igual que él
ataría el cadáver de cada Héctor que se me cruzara
y lo arrastraría fuera de las murallas de otras Troyas;
y, juro por Zeus,
que no tendría la piedad de recibir a Príamo.
Yo dejaría
que las fieras se cebasen hasta el hartazgo en esa carne putrefacta

Anécdota escolar VI: El buen lector

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Watherhouse, Miranda
Alumno: (Trayendo su prueba al escritorio) ¡No sabés lo que me pasó!
Profesora: ¿Qué?
Alumno: Ayer a la tarde me senté a leer La tempestad porque hoy teníamos esta comprobación. Cuando ya iba por el acto cuatro, me di cuenta de que estaba leyendo El mercader de Venecia. Así que lo dejé y me puse a leer la que vos querías.
Profesora: Si querés te cuento el final de El mercader... (Se lo cuenta)
Alumno: (Al rato) La verdad es que siente bien cuando uno lee dos libros en un día.

Putrefacta geografía

Merodeo mi propia intolerancia.
La recorro intentando trazar
la cartografía intrincada de su paisaje:
padres, hermanos, hijo, amores, amigos
y, en el centro de tan vasta geografía,
siempre termino hallándome a mí misma
royéndome inquisitoriamente el vientre
hasta dar con los gusanos de mis odios

Fibras verdes

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Los tímidos jardines bajo la lluvia,
siempre igual,
siempre la misma.
Gota tras gota
las hojas patinan su desvelo.
¿Quiénes me hablan?
Ellas me repitieron en su lenguaje antiguo la lección de la supervivencia que yo tenía que aprender.
Me habían danzado exangües por la falta de agua cuando procedí a rescatarlas de la muerte a la que la desidia filial las había condenado.
Ellas me contaron cómo mi casa había sido un pretérito vergel al que yo debía acudir para recuperar las fibras verdes que viven en mis ojos.

Los castillos se quedaron solos

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Se cerraron las puertas.
Ya nadie puede entrar.
Adentro sopla el viento
que levanta el polvo de los viejos estantes
y ya no hay leña para encender.
La antigua cocina del castillo está vacía
y no quedaron ollas que quieran burbujear en el fogón.
Estoy sola en medio de los cuartos.
No quiero hablar.
No quiero caricias que cubran mis carencias.
He perdido las rutas y los mapas que me mostraban la felicidad.
No tengo herencia de amor que pueda dar
y soy la tierra yerma que no se desea arar.
Sólo hay piezas sueltas que nunca logran encajar.

El trigo de la tristeza

El trigo (triticus), en sus orígenes etimológicos, representa lo pisoteado y triturado. La trilla reproduce en su sonido el del desgranado de las espigas. Pero trillar es, también, dejar a alguien maltrecho. Una cosa trillada es algo recorrido hasta el cansancio. Triturar y trizar provienen de la misma raíz etimológica. En griego "tribo" es debilitar, extenuar, arrastar penosamente y "trauma" es una herida que hoy extendemos a toda experiencia emocional de efectos psíquicos prolongados. "Tristis" en latín es el recuerdo de una afrenta vejatoria o la reacción ante una humillación desmesurada. El romanticismo se ocupó de melancolizar el término. Para la mente indoeuropea no hay tristeza que no provenga de una fuente de agresión, no hay mortificaciones naturales o inocentes sino siempre agentes, un enfrentamiento entre triturantes y triturados. Así es lógico que los tres tristes tigres coman trigo en un trigal.
Fuente: Bordelois, Ivonne, Etimología de las…