lunes, 14 de mayo de 2007

Él


Como si fuera una frágil muñeca a punto de romperme, él me cuida.
Me arropa por la noche como un padre generoso,
me trae golosinas,
sale a buscar lo que yo necesito.
Hoy me ha comprado una estufa para que mi casa esté tibia cuando regreso del trabajo al que me lleva los días en que las clases comienzan cuando aún es de noche.
Me abraza cuando lloro
e intenta que me ría
para que me contagie de a poco sus ganas de vivir.
Yo no soy fácil:
el erizo asoma a menudo sus agudas espinas;
pero en sus manos me dejo estar y me ovillo.
Él ha llegado a mi vida portando mi divisa
para rescatar lo mejor que guarda mi corazón pulverizado
y, con paciencia de orfebre,
pega los pedazos que han quedado
para hacer de mí un resto coherente.
Ha puesto el pecho a una sinfonía de huracanes,
sobrevive a la erupción de unos cuantos volcanes cotidianos:
siempre paciente,
siempre entregado.
Sé que,
si mi padre viviera,
lo aprobaría
y se entregarían a largas cenas compartidas.
Yo,
que todo lo cuestiono y rechazo,
sé que no estaría ahora de pie
si no fuera por él
que todavía me abre las puertas
para que yo entre como la reina que nunca fui.
Sé que el dolor me habría agarrotado las arterias
si él no se empeñara cada hora en acercar el calor y la calma.
Tal vez ésta sea la verdadera cara bondadosa del amor.

4 comentarios:

Dani daniel@dosd.com.ar dijo...

No se como llegué hasta aquí (al sitio me refiero) el resto de las cosas de la vida algo más claro tengo, espero.
Quizá no me recuerdes, pero nunca dejaste de estar en mis afectos. De hecho todavia extraño ese cuaderno de tapa dura que llenaste con tus palabras adolescentes.
Bueno, no voy a escribir en este espacio todas las cosas que se dispararon en mi cabeza al llegar a acuatica y quedarme leyendo.
Soy Dani Eliosoff, simplemente te dejo un beso

lulina dijo...

me hizo llorar. tal vez porque los quiero mucho a los dos. o tal vez porque necesito que alguien me arrope y me cuide. no sé.
pero sigo llorando.
te quiero mucho

Julieta Pinasco dijo...

Luli: No llores o al menos lloremos juntas que siempre es mejor. Vos sabés que yo te quiero hasta el cielo ida y vuelta (como le decía a Pablo cuando era chiquito). Nos debemos un paseo a Temaikén con Delfo y tu padre. Me va a encantar.

Julieta Pinasco dijo...

Daniel: ¡Cómo no me voy a acordar de vos! Por suerte la memoria es una caja a la que se puede acudir también en busca de momentos felices. ¡Qué alegría me produce este mensaje llegado desde una lejanísima adolescencia! Espero que estés bien. Te mando un beso enorme.

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