Per veritam

Soplé
y vi el vapor
formarse en cristales.
Giraban uno tras otro.
Después se dispersaban y volvían a unirse.
Y creí que era mi soplo,
su sonido
eran pequeñas companitas de vidrio
en el aire gélido de la mañana.
Después
pensé
que el vapor no era más que oxígeno gastado
que yo había expulsado
y me sentí cansada y triste.
No hay otra verdad que no sean los hechos.
Las palabras son cristales que giran en el tiempo:
Cuanto más alejadas del suceso,
más efímeras,
más volátiles.
Nadie mintió
simplemente ya no podemos recordar
cómo soplaba el viento.

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