miércoles, 27 de junio de 2007

Anécdota escolar XVII: Ni olvido ni perdón

Profesora: (Blandiendo los dos comentarios literarios del poema de Miguel Hernández delante de los alumnos) Y ahora me van a explicar cómo es posible que, sentados uno en una punta del aula y otro en la otra, hayan escrito dos textos exactamente iguales, con los mismos errores y las mismas palabras... tanto que puedo seguir en uno la lectura del otro.
Alumno 1: (Mirando al alumno 2) Es que yo me lo aprendí de memoria.
Profesora: (Incrédula) ¿Te aprendiste un texto de cincuenta y cuatro renglones de memoria?
Alumno 1: Sí.
Alumno 2: Yo también.
Profesora: Y voy a suponer que lo prepararon juntos...
Alumnos 1 y 2: (A coro y mirándose) Sí, claro.
Profesora: Y si les tocaba cualquiera de los otros tres poemas, ¿también se sabían cincuenta y cuatro renglones de memoria para cada texto?
Alumno 1: No, los otros no los sabía.
Alumno 2: Yo tampoco.
Profesora: (Con sorna y tratando de dominar su ira) ¡Qué suerte que tuvieron! Justo les tocó el único que sabían.
Alumno 2: Y... con los otros nos habríamos sacado un uno...
Profesora: Bueno, ya que tienen tan buena memoria quiero oír ahora mismo el recitado de esta prueba.
Alumnos 1 y 2: (Se miran)...
Profesora: Si la semana pasada sabían esto tan de memoria que los dos comentarios están idénticos, ahora quiero oírlo. Recítenlo.
Alumnos 1 y 2: ...
Profesora: ¿Y?
Alumno 1: Es que usted no sabe los problemas que yo tengo para recordar las cosas de una semana a otra. Si no me cree, pregúntele a mi mamá.

1 comentario:

Octavio Bunge dijo...

Estaba leyedo esto y mi respuesta es Gerardo Gorino y Cristian Lamas con mis resumenes en el Ceferino.
O el Coronel Mostacho en el conservatiorio con el cuchillo

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