viernes, 22 de junio de 2007

Caleidoscopio


Mi corazón ha comenzado a estar tranquilo. Después aprenderá a ser sabio y alguna vez podrá ser feliz. Hay hilos rojos que nos tocan a todos, pero el caledioscopio muestra diferentes figuras para cada cual. Yo no soy mi madre. Vos no sos yo. El pasado, los años que se fueron son piedras que están ahí: sólo el tiempo las volverá arena. Uno las mira y piensa: con una piedra se levanta un muro o se hace una escultura o se sostiene un libro que se vuelca o se lastima un cuerpo o se sepulta un muerto. O cada cual con los propios espejos las coloca en su caleidoscopio para que sean las figuras que uno puede siempre desarmar. Decir que hice lo que pude no es una excusa es aceptar que soy quien soy y que no logro armar otras figuras porque esas son las piedras que me tocaron y conseguí. Y el caleidoscopio tiene la fantástica posibilidad de cambiar: siempre las mismas piedras siempre otra combinación.

2 comentarios:

Ana dijo...

Lo más extraño que me puede suceder es que mi propio padre me mande un mail con este blog. Por ahora, nada lo supera.
Beso Juli

Ana

Julieta Pinasco dijo...

Anita Pfefferkorn: A veces lo extraño es lo que realmente importa. Espero que hayas disfrutado de esta "extrañeza". Besos. Juli
PD: te mandé un mail.

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