martes, 24 de julio de 2007

24 de julio: el día después de mi cumpleaños

¿Y no sería fantástico que uno pudiera sentir
el centro exacto de la vida propia, [...] cuando
el mito menguante de la infancia coincide
con la leyenda creciente de la ancianidad?

Rodrigo Fresán, Jardines de Kensington.
Desde la distancia densa de la ignorancia contemplo lo que quedó del día y es una planicie verde repleta de raíces y sombras. Allá, más allá, late una primavera que no alcanzaré jamás a vislumbrar. Me rodean las mariposas violetas de los deseos, pero no tengo red para cazarlas. Todo es una narración que no halla su sentido final porque, tal vez, sea hora de darse cuenta de que ninguna narración es más que eso aunque nos empeñemos en descifrar una ulterior significación. Desde lejos, Mónica se ilusiona con la dilapidación de sus ahorros en los parques temáticos de Disney y en vista de los acontecimientos cambiamos París por Montevideo para el 2009. Cecilia remonta la tristeza de la mañana como quien sube un barrilete al cielo en un día sin brisa. Fernanda me regala una bandeja de coles de Bruselas y Alejandra parece preocupada en que no cene sola como si no comprendiera que la compañía no es más que la forma socialmente aceptada de la soledad . Una y otra vez suenan los teléfonos y narro el momento para los demás porque sé que las palabras lo visten de verdad. Hoy se acaba un mundo -sin explosión pero tampoco en un gemido- y no sé de qué carnadura será el que se gesta. Mi única dicha es el estante de libros que me queda por leer. Todos buscamos algo en que afirmarnos para no salir despedidos en pedazos. Nado en océanos de tinta negra sólo para sobrevivir.

7 comentarios:

Ana dijo...

No sabía q había sido tu cumple.
Feliz cumpleaños atrasado y besos muchos.

Macachines dijo...

Feliz cumple atrasado, tenes un regalito aquí: http://fotosemanal.blogspot.com/2007/07/258-capuchinas.html

Anónimo dijo...

después dije rio de janeiro, montevideo es demasiado despues de disney y tu texto.

Julieta Pinasco dijo...

Volonteri: Ya sé lo que dijiste, pero para crear el efecto necesario era mejor la primera opción. Río de Janeiro sonaba demasiado lujuriosa, casi como París aunque con un matiz diametralmente opuesto. Creo que después agregaste que era porque te gustaban los morenos, ¿no? Yo sigo prefiriendo la melancolía montevideana mucho más próxima a la parisina. Es mi naturaleza.

Anónimo dijo...

ok vamos a montevideo, que por otra parte, si mal no recuerdo también hay morenos. no?
la misma de siempre, volonteri

julieta pinasco dijo...

Volonteri: Podemos ir a Río de Janeiro, Montevideo o Sarandí... la cuestión era el texto, es decir, qué efecto causaba Río en contraste con París. No me parecía significativamente decadente. Montevideo me daba más cincuenta. Después la realidad nos llevará a cualquier sitio del planeta que esté al alcance de nuestros exiguos bolsillos.

Anónimo dijo...

te invito a china, tu verás

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