sábado, 21 de julio de 2007

Esas personas: los padres

Jamás nos enteramos qué personas son nuestros padres. Para los hijos, ellos son sólo eso: padres: un parpadeo biológico que nos permite amasar la materia que nos cedieron. Nunca sabemos cuál es su cuerda más clara, de qué sustancia se componen sus deseos, dónde late grave la oscura caverna de sus miserias.
A veces pienso en mi propio padre, y mi pensamiento choca contra la superficie de una función: disfrazar la locura para que la infancia no se desintegrara como la pulpa vacía de una fruta que ya ha sido exprimida. No pienso -no puedo pensarlo- que ésa haya sido su máxima puesta en escena, pero no logro vislumbrar los motivos por los que ese hombre sacrificó su propia vida para que sus tres hijos pudieran creer que existía algo semejante a la felicidad en los globos rojos y los kartings de las tardes de domingo en Palermo. ¿Qué sentía mi padre cuando el día terminaba, el telón caía, los tres niños dormían y el monstruo de la demencia dormía en el lado izquierdo de su cama? ¿Qué razón -inescrutable para mí y mi memoria de los días- lo llevaba a prolongar ese rito como salvaguarda de su propia perpetuidad? ¿Dónde guardó sus deseos, la pulsión de estar vivo, su ternura de hombre que no podía ser?
Mi padre se entregó a la muerte en un caluroso diciembre de hace quince años. Nunca tan bien dicho. La suya no fue una larga agonía con la Parca sentada a la vera del lecho. Fue él quien le tocó el hombro y le pidió permiso para acompañarla. Ella lo aceptó, porque mi padre mantenía intacto, en sus ojos azules, el brillo de su seducción. Fue fácil para él ser admitido y se murió.
Los hijos nunca nos enteramos de quiénes son nuestros padres y, de pronto, nos hallamos con un diccionario bilingüe al que le falta la segunda lengua: un repertorio de significantes vacíos que ya no tienen la más remota posibilidad de recuperar su carnadura de signo y, de una vez para siempre, revelar el sentido de una existencia personal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida profesora preferida, un muy feliz cumpleaños :)
le desea su alumna preferida

Julieta Pinasco dijo...

Querida alumna preferida: le agradezco el deseo y haré lo posible por llevarlo a cabo. Su profesora.
PD: Ya pegué su cartita en el cuaderno...

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