Geometrías

Cuadriculada en mis propias agonías, intento salir y llegar al círculo de la perfecta felicidad. Doblo la esquina en una perpendicular, vectorizada cruzo la calle y a la vera de un viejo árbol me asalta una mandrágora de fauces amarillas e, instantes antes de ser destrozada por sus dientes triangulares y caer en las espirales de su sistema digestivo, pienso: ¡Tanto transportador para acabar así!

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