miércoles, 4 de julio de 2007

Sopa de zapallo y pollo


Cocinar en una cacerola media calabaza grande, cuatro zanahorias, un cuarto de pollo sin piel, dos cebollas, tres dientes de ajo y un ramito de de apio y otro de perejil. Cuando las zanahorias estén tiernas, procesar todo junto, distribuirlo en dos ollas medianas con agua y sal y dejar hervir un largo rato. Enfriar el caldo, colocar en tuppers y guardar en la heladera o freezer. A las ocho de la noche echar la porción del día en un recipiente, llevar al fuego y servir en un tazón de sopa. Sentarse a la mesa, hundir la cuchara en el líquido anaranjado y beber. Primero sentirá que la sopa ingresa en su garganta, desciende por su esófago y entibia como una ola el centro exacto de su vientre. Déjese estar en la sensación. A la tercer cucharada podrá percibir cómo su cuerpo ha ido adquiriendo consistencia anaranjada y flota en el cálido perfume a apio que llena la habitación. El milagro y la contemplación sucederán por añadidura y, entonces, llegará la perfección. Si los pasos se repiten en forma cotidiana, se alcanza el nirvana a las pocas semanas y no se regresa jamás.

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