jueves, 6 de julio de 2006

Tus ojos



Hay una especie de líquido azul que se deslíe en gotas como sombras entre la arena.
Está hecho de corpúsculos, de cristales, de gránulos acuáticos que giran y se mezclan en un sinfin de espirales virginales.
Aún entre ellos hay espacio para unos seres plateados como de níquel o mercurio fosforescente que se desplazan sometiéndose y sometiendo el ruido de esos líquidos.
Imperan el verde, el turquesa, ciertas gotas de índigo, un añil, algunos pálidos lilas y una cinta blanca y salobre.
Otros seres ondulan con sus largas colas en un movimiento de sístole y diástole que les permite ascender a través de esa sangre azul.
Arriba, muy arriba, excesivamente arriba, la luz se refleja celeste y cae a borbotones sobre la masa líquida que fluye una y otra vez contra su propia orilla.
Después es la quietud,
a veces enturbiada por la furia de elementos que se encrespan y obturan.
Luego vuelve la calma
y un círculo amarillo se prende del vidrio celeste que sostiene su fuego.
Una barca flota alejada de sí misma y de los rumbos que alguien pudiera predestinarle para llegar a ninguna parte.
No es nada más que eso:
un paisaje,
un claro territorio,
una lluvia de luces
y la noche que cae bajo los párpados para reinstalar sueños en los que hay mesas tendidas para desayunar y un río esmeralda que corre lejos.
Nadie crea que hablo yo de otro sitio,
sino del centro de tus pupilas donde se abren mares, salinas tesituras y la húmeda textura de una isla ahogada en mediodías.
Sólo eso.

1 comentario:

lulina dijo...

Yo me pregunto cada vez que me miro al espejo... por qué no saqué los ojos de papá?
me encantó juliii! realmente fabuloso!

Te quiero muuucho

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