jueves, 9 de agosto de 2007

El huevo cigota. Entrega 3

Donde el huevo aclara y culmina con una misiva para la incubadora que lo dará a luz

Yo era un huevo. Un huevo cigota en pleno proceso de duplicación. A mi padre le correspondía la mitad derecha y a mi madre, la izquierda. Mi padre se fue y le dejó a mi madre la herencia de su mitad. Que se hiciera cargo del fruto de su vientre. Del de mi madre porque mi padre evacuaba el suyo puntualmente todos los días a las ocho de la mañana después del café con leche y no era materia viva sino puro desecho. Aunque pensándolo bien, las dos mitades con las que mi madre había sido favorecida en la tómbola del matrimonio quizá también fueran material de desecho aunque en ese caso vivo Yo era el huevo y estaba huérfano. De padre, por razones obvias; y de madre, por otras más obvias aún. ¡Pobrecito el huevito cigota! Necesitaba los nutrientes requeridos para crecer y la madre portadora –una especie de incubadora bastante caprichosa- se negaba a ingerirlos y oscilaba entre la puteada al medio progenitor de sus días y la conmiseración a su propia desgracia. Así que el huevo cigota dijo: “Ah, no. De ninguna manera. Si me trajeron hasta acá, háganse cargo. Yo voy a vivir.” Y se dedicó con furia y obsesión a vivir rapiñando cuanta mísera molécula de alimento andaba por allí. Era una simple cuestión de vampirismo: chupar para vivir en la oscuridad de esa incubadora rebelde y expulsiva que siempre amenazaba con un sacudón que, inevitablemente y pese a toda su perseverancia dejaría al huevo cigota fuera de juego, es decir, le rompería el cascarón y esta historia entonces se terminaría acá.

Querida incubadora a la que deberé llamar, de acá en más, madre: Cumplo en comunicarte que, pese a tu negativa a alimentarme, he tomado la primera y firme resolución de mi existencia: voy a vivir. Dado que la vida es una pulsión que se abre paso donde sea, me comeré lo poco que te vaya quedando de reserva. Esta es una pelea a muerte: o vos o yo… cuento con aliados allá afuera. Así que, ya lo sabés, sólo te aviso: preparáte. Con cariño. El huevo cigota.

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