sábado, 8 de septiembre de 2007

Bariloche bajo la nieve V

Es mi karma. Es mi karma. Hay un nuevo sitio de peregrinación para ir cuando cierran el boliche: ¡el cuarto de Pinasco! Ayer me volví a las dos y media de la madrugada. No había taxis y el micro todavía no estaba, así que, musculosa y saquito negro finiiiiiiiiiito, caminé diez cuadras bajo un frío gélido, polar, en suma, ES-PAN-TO-SO. Llego, ducha y un café porque, milagro, había quedado agua caliente en el termo. ¿Me habré dormido tres, tres y media? Más o menos, a las cinco y media, Ignacio gritando por el pasillo del tercer piso: "Déjenme pasar, déjenme pasar." ¿Adónde iba con tanta urgencia? A mi cuarto, prende la luz, se tira en la cama y dice: "Vengo a charlar". Mirá vos, qué lindo, pienso sacando la cabeza de entre mis frazadas calentitas y mi sueño reparador. Tras él, que sólo era la vanguardia, entran Julieta Adaglio, que se tira en una cama y, como de costumbre, se duerme como una foca; Belén al grito de "Se acabó, se acabó. Juli, se acabó"; Lucila, que ya ni habla; Ezequiel y Juan Manuel, que reparte besos y abrazos. Al rato, Bilos que prende la luz del baño y se sienta en el inodoro desde donde asoma la cabeza para mirar al cuarto y Maggi que busca a alguien que ya ni puedo recordar quién es para echar a unas chicas que no se quieren ir. Hablamos de hombres altos, de ojos claros, de lo normal, de lo anormal, de perros y tortugas. Ignacio se levanta y se va, Belén y Lucila se acuestan. Juan Manuel nos tapa a las tres y nos da un beso en la frente. "Que sueñen con los angelitos", dice, "no tengan miedo que no va a venir el cuco". Y ahí mismo cuenta un episodio de Los Simpson sobre el personaje en cuestión. Sale y, al rato, entra a pedir el termo porque quiere tomar mate. Le digo que no tiene agua y me explica que la de la ducha sale suficientemente caliente. Sólo quedamos despiertos Ezequiel y yo y nos trenzamos en una profunda conversación sobre la pobreza, la violencia, la esperanza de cambiar el mundo, la bondad o maldad de las personas, la felicidad, si uno hace o no todo por placer, etc, etc, etc. Después se va y me apronto a dormir. Vuelve a los tres segundos porque se olvidó las zapatillas. Me resigno a creer que nunca más voy poder dormir de corrido y que es mi karma. Qué se le va a hacer.

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