lunes, 3 de septiembre de 2007

El huevo cigota. Entrega 9

Donde el huevo se decide por la literatura
Menudo panorama lleva uno. Ya desde entonces: las cuatro Gracias turnándose como mariposas para revolotear al borde de una cama donde una madre, empecinada en expulsar al fruto de su goce, si es que alguna vez fue goce dado que sería oportuno indicar ya, tan temprano, que la portadora del embrión en franco crecimiento, tenía ciertas dificultades para conectarse con el deseo y el placer sea éste del tipo que fuera, es decir, toda pulsión gozosa era pecaminosa -fuera sexual, gastronómica o estética, monetaria, deambuladora o cómo carajo se dé en denominar. Y si era pecaminosa, Dios o el partido la censuraban-porque a cierta altura de la vida la religión mutó en dogmática y enfervorizada militancia lo cual es directa e idénticamente similar.
Así que ése era el cuadro de situación: un apdre que -él sí- no tenía ningún problema con el goce y -es más- lo ejercía sin culpa ni remordimiento y sin que mediara pensamiento alguno del daño que su libre ejercicio podía producir en los demás; una madre en la que todo se reducía a sufrir para mejorar, cuatro tías que velaban porque el huevo cigota saliera a la luz y un doctor alemán con una esposa de blusa de volados que intentaba que esto último fuera así. Por lo tanto, el huevo pensó que la realidad -ya desde el comienzo- le venía siendo esquiva en cuanto a esas cosas que los hijos suelen necesitar: abrigo, alimento, protección, contención y sí, efecto porque, sépanlo desde ahora, todo huevo cigota que se precie espera que sus padres -aunque sólo sea alguna mísera vez- festejen sus imbéciles gracias, lo tengan en cuenta a la hora de poner los platos sobre la mesa, lo recuerden cuando cumple años, le hagan cariacias, le den pellizcones de cachetes y esas tonterías que ocasiona el instinto paterno-filial o esa construcción social a la que se denomina famillia y para la que uno se une en matrimonio bajo la ley civil o religiosa. Y el huevo pronto se dio cuenta de que para él no habría ni instinto ni construcción social así que vislumbró que la única solución a su incontestable realidad, a saber:
El único lugar donde las cosas suceden como a uno se le ocurre que sucedan más allá de todo parangón con eso que denominamos mundo cotidiano, es la literatura porque, véanlo así, ¿cómo iba a escribir en la escuela nuestro huevo "mi mamá me ama" si no mediara en su cerebro en vías de formación ya desde de entoncesy como idea previa a toda percepción de lo real, la sensación concreta de que, para sobrevivir, sólo le serviría un mundo mágico y hecho de palabras, donde todo funcionara como él quería que funcionara. Y "papá vuelve del trabajo para besar a mamá y levantar en brazos a la nena" y "mamá mima a la nena y la mece" y "la nena no necesita nada porque papá y mamá la aman" era el mundo que la literatura le ofrecía para ser feliz. Y como en esta vida, todo, absolutamente todo, está relacionado la construcción de paraísos artificiales adonde poder huir, el huevo, mientras nadaba en un líquido amniótico con cierto gusto a acidez y putrefacción dijo que lo suyo era la literatura y se dio a imaginar que había sido la manera más sana y eficiente hallada para sobrevivir. El libro -cuando se lo lee, cuando se lo escribe -, pensó el huevo con las dos primeras neuronas que estrenó, es un aislante poderoso para el dolor. Y allá fue transformando ya cada evento en una palabra para recordar, en una memoria que pronto se transformó en un escudo que nunca nadie podría atravesar. Ni sus padres.

5 comentarios:

Maria Alejandra dijo...

Allí, desde un paraíso real, la fecunda (esperemos que solamente desde lo literario) Julieta ,produce, para alegría de los que nos hallamos aquí... entre escritos de alumnos poco creativos...
"Queremos más" gritan las neuronas ateridas por lo vacuo de la literatura estudiantil...

Ana dijo...

Y otros te deseamos buen viaje. :)
Y que nos traigas chocolate.
Y además.....te dejamos besos.

Anónimo dijo...

La verdad Gordita que escribis re bien, cosa que me pone contento porque soy tu hermano.

La verdad Gordita que la historia es de terror cosa que me pone la piel de gallina porque soy tu hermano.

;-)))

Bueno, un besote en la batata.

El enano

Julieta Pinasco dijo...

La verdad es que, pese a todo, hemos sobrevivido bastante bien los tres. Algo de positivo habrá tenido la internación en esa mezcla de túnel del terror, casa de los fantasmas y tazas giratorias que tuvo nuestra infancia. Gracias por los cumplidos, hermano. Cuando vienen de tu corrosivo cerebro valen más, mucho más. Te quiero, enano. ¿Ya te dijeron que te parecés al protagonista de la serie Scrubs que dan por Sony?

Anónimo dijo...

De nada ;-)
Bueno, mandame una foto de ese bonbon de la Sony que se parece a mi ;-)

el enano (1.72)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...