lunes, 22 de octubre de 2007

Cuentos para Maïa 7 Las palabras de Isabel



Para Isabel Estevarena que a los catorce años lee el diccionario y
para su papá que todos los días siembra tres palabras en su corazón.
Isabel apenas hablaba: dos o tres palabras y las manitos para señalar las cosas, dos o tres palabras y una sonrisa para convencer a todos. Mientras fue chiquita, todos se encogían de hombros con ternura y le alcanzaban lo que sus dedos marcaban. Total, era tan suave, tan dulce, tan tibiecita que todo se le perdonaba a Isabel con sus trenzas rubias y sus ojos negros.
Pero el problema empezó después, cuando tuvo que ir a la escuela porque, claro está, la maestra no le prestaba demasiada atención. Cuando Isabel le sonreía y le señalaba con su dedo la tiza o el pizarrón o el cuaderno, la maestra también le sonreía e inmediatamente se dedicaba a calmar a los otros treinta chicos que berreaban, pataleaban, se daban coscorrones y gritaban a voz en cuello todas las palabras que nadie deseaba oír.
Así que Isabel fue marchitándose como una flor sin agua y sus ojos se pusieron opacos y tristes y a veces, con la frente apoyada sobre el vidrio de la ventana, su papá la oía suspirar.
-Isabel- le decía- invitá a una amiga a jugar.
E Isabel sacudía de derecha a izquierda sus dos trencitas rubias.
-Isabel, vamos a tomar un helado de chocolate – y las trenzas rozaban los costados de la cara llena de pena de Isabel.
Entonces, el papá de Isabel, que era un hombre sabio y de claras ideas, decidió que era el momento de ayudar a su hija. La tomó de la mano y, sin decir, nada, la subió a su auto rojo.
Mansa, Isabel se dejó llevar a un negocio de vidrieras brillantes y vio cómo su papá le pagaba a un señor que le entregó una bolsa de papel azul con un moño verde grande y reluciente. En silencio, Isabel volvió a subir al auto y el papá la llevó a la casa y la sentó en una silla del comedor.
-Te voy a hacer un regalo, Isabel. –le dijo.
A la nena se le encendieron los ojos.
-Un regalo, todos los días, Isabel.
La nena sacudió la cabeza de arriba abajo, de abajo arriba y estiró las manos.
-No, -dijo el papá- mi regalo no se toma con las manos, pero tiene texturas para acariciar. Mi regalo tiene sonidos y perfumes, si lo sabés apreciar.
La nena frunció la frente sin entender.
-Te voy a regalar –continuó el papá- tres palabras cada día. Pero como los regalos son mejores cuando se disfrutan de a dos, vos vas a cuidarlas, vas a degustarlas a lo largo del día, vas a paladearlas para sentir cómo saben sus sílabas, vas a mirar el color de sus letras, vas a absorber el perfume de sus sentidos. ¿Entendés, Isabel?
La nena lo miró con los ojos abiertos.
El papá abrió la bolsa y sacó un libro grueso, lleno de miles de hojas.
-Acá duermen casi todas las palabras del mundo. Cada día, yo voy a despertar tres para vos y cuando quieras, ésta es una casa sin llaves y vos misma vas a poder entrar y recorrer sus pasillos, demorarte en sus recovecos y hacer tu propio viaje. Y hoy, Isabel, te voy a enseñar la palabra cristal.
Y los dedos largos del papá se movieron entre las hojas hasta dar con la ce y se deslizaron sobre las letras.
-Cristal- dijo el papá y la i sonó en el aire como una campana golpeada por el sonido percutivo de la te, mientras la a, abierta y clara, se prolongaba en la ondulada ola acuática de la ele.
Y mientras el papá leía, los ojos de Isabel recordaron copas donde la luz se partía en miles de colores e imaginaron las aguas de un arroyo bajando sonoras en una mañana de primavera.
Después el papá dijo mariposa y el cuarto se llenó de alas inquietas que apenas dejaban ver sus fantásticos colores. Después el papá dijo hierba y el aire olió a tierra, a lluvia y se hizo denso y verde.
Ese día, Isabel se durmió y en su corazón cientos de insectos con alas de gasa se deslizaban por toboganes de césped esmeraldino y se hundían en aguas transparentes de donde emergían con aleteos empapados.
Cada mañana, al azar, el papá abría el libro y le regalaba a su hija tres palabras que poblaban su día y habitaban sus sueños.
Un día, al volver del trabajo, el hombre vio una suave luz amarilla en el cuarto de la nena. Abrió al puerta y, sumergida en las páginas del libro, vio a Isabel que, con su dedo, recorría una y otra página. Cada vez que su dedo rozaba una palabra, ella abría la boca y la dejaba salir.
-Niebla- decía y el aire se hacía vaporoso y húmedo.
-Flor- y el cuarto se llenaba de tulipanes, anémonas, alhelíes.
-Aljibe- y los pozos tenían perfume a agua oscura.
El papá se acercó en puntas de pie a la mesa y acarició la cabeza rubia de Isabel. La nena giró la cara y sus ojos eran espejos iluminados de felicidad.
-¡Papá! –exclamó señalando la palabra amor.

Este cuento fue escrito en octubre del 2007, en febrero del 2008 el papá de Isabel falleció y en marzo, ella se cambió de colegio. Nunca la volví a ver, pese a que nos comunicamos cada tanto por mensaje de texto. Siempre espero que esté bien y feliz.

5 comentarios:

Isabel Estevarena dijo...

Profe me encantó lo que escribiste y cómo lo escribiste. Te admiro realmente. Toda la imaginación que tenes, lo inteligente que sos.
Yo té conte que mi papá todos los dias me enseña tres palabras y que yo leo el diccionario para asi poder incrporar palabras a mi vocabulario, y vos a partir de eso escribiste un cuento hermoso. Muy lindo Profe como puede pudo ponerle todos esos detalles y llegar a hacer lo que hizo, es más,me hice todo un cuento en mi cabeza. Me arme al Papá, a Isabel rubia con ojos oscuros...todo.

Nos vemos mañana Profe, con una linda prueba de literatura policial.
Te quiero!!!

vitu dijo...

sin palabras.
premio a la mejor y con mas imaginacion. es increible que solo con decirte algo tan sensillo puedas armar algo tan lindo.

Julieta dijo...

Hace mucho que no pasaba por acá, estoy celosa de Isabel porque ahora ella es la que se sienta adelante a trabajar en mi lugar y a charlar con vos. Igual te quiero profe y en 26 días no vas a ser más nuestra profesora y Couto no me va a querer porque me peleé con la hija. Te vamos a extrañar Pinu!

Anónimo dijo...

Julieta!!
Soy Sofi la hmna de Isabel, lei el cuento, muy lindo!!
Bueno quiero agradecerte por apoyar y ayudar tanto a Isa!! La verdad es re valioso y sos una de las pocas profesoras que le dan contension!! Mil Gracias!!! Un Beso Enorme!!
Sofii.

Anónimo dijo...

No se como, mucho menos porque, pero la vida me trajo hasta acá y me saco una lágrima.

Gracias!

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