sábado, 6 de octubre de 2007

Postales escolares III: Primavera cero

De pronto, sin previo aviso y teniendo en cuenta la estación florida, la buena alumna sintió adentro suyo, en ese revoltijo femenino denominado entrañas, un estallido de hormonas que la cegó. Debe haber apartado los libros a un costado y apoyado la frente sobre el escritorio frío de madera sin comprender muy bien qué sucedía. Debe haber intentado reponerse, poner los libros otra vez en su sitio y volver a estudiar. ¿Verboides? ¿Policial? ¿Signos reflejos? Y las hormonas pujando en su cerebro agotado a esta altura. Lo dejo para después, pensó. Y se entregó a la dulce ensoñación del deseo que, a los quince, se disfraza de amor. Debe estar durándole todavía y en curva francamente ascendente porque desde septiembre, la mejor alumna, en cada evaluación, no sale del cero.

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