sábado, 3 de noviembre de 2007

Función

El papel que mejor me cabía salió estropeado: el único espectador salió de la sala casi al finalizar la función y, desde ese día, cada vez que lo encuentro en la avenida, desvía la mirada y pasa sin saludar. Creo que deberíamos dejar de cruzarnos o algún día saltaré sobre su cuello y lo ahorcaré. De ahora en más tomaré el pasaje de la izquierda; es más largo, pero me evita una larga permanencia en prisión. Y todo por no haberse quedado a aplaudir. ¡Qué le costaba ser apenas gentil! De esta experiencia debo aprender que es necesario ser amable con los semejantes: siempre alguno puede desear ahorcarnos al terminar la función.

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