sábado, 10 de noviembre de 2007

Julieta

Mis padres me llamaron Julieta, diminutivo de Julia, que significa de raíces fuertes y perennes.
La gens Iulia se remonta a los orígenes de Roma, fue una de las familias que formaron las tribus romanas y que daba a sus miembros el nombre Iulio, para los hombres, y Iulia, para las mujeres. Virgilio ancló su antigüedad, con la de Roma misma, en el pasado griego de Troya: Eneas, hijo de Afrodita y Anquises, huye por orden de los dioses a fundar la ciudad que dominaría el Mediterráneo con su hijo Iulio a cuestas. A la gens pertenecieron Julio César y Augusto, éste por adopción, y para honrarlos tomó de ellos su nombre el séptimo mes llamado antes "quirinalis".
Julieta es una Julia pequeña y siempre me llamaron por mi nombre completo. Nunca mis padres lo abreviaron y así me nombraron los hombres que he amado a lo largo de mi vida. Siempre Julieta para ellos. Mis hermanos, que todo lo deforman cuando hablan, me pusieron apodos, como a todo el mundo. Yo también a ellos, para ser honesta. Mis amigas, en cambio, siempre me han dicho Juli: así con "i" latina, como debe ser, y no con esa "y" griega que aborrezco en July.
Es, ante todo, un nombre literario, un nombre de estirpe libresca y lo he encontrado siempre desparramado en textos. La primera vez que conocí la historia de Shakespeare fue a los diez años cuando mi tía Perla me llevó a la calle Corrientes a ver a Margot Fontaine que bailaba con unas zapatillas color azul francia. Después, pese a mis lágrimas torrentosas, me llevó a la confitería "Vesubio" a tomar un chocolate con churros. De la Julieta trágica no me conmueve su muerte por amor, me emociona su decisión, su transgresión a los mandatos familiares con fuerza y empuje casi hasta imponerle uno a uno todos sus deseos a un Romeo tímido y dubitativo cuyo único arrojo a lo largo de toda la tragedia es el de beber un frasco de veneno. Es ella la que le confiesa su amor "tan profundo como el mar", la que organiza la boda, la que planifica la noche de boda y, en medio del luto por su primo muerto, se entrega regocijada a los placeres del amor. Ella es la que se enfrenta con sus padres negándose a un casamiento funesto con el soltero más codiciado de Verona, la que se bebe el líquido que la lleva a las orillas de la muerte y se sumerge en el mausoleo para dormir entre los cadáveres familiares. Ella y sólo ella es la arrojada, la decidida a escapar al odio y la intolerancia de los Capuleto.
Siempre me agradó mi nombre aún cuando no lo compartía con nadie. En un universo de Mónicas, Alejandras y Silvias, yo era la única Julieta y eso me gustaba. Me sonaban sus cuatro vocales, la española "J" inicial, la líquida sustancia de su "l" y la contundencia final de su "t". Me alegraba que mis padres, con sabiduría, no le hubieran agregado ningún otro nombre para acompañarlo, ni siquiera un conformista María. Yo era Julieta, a secas, porque con eso bastaba. Y sigo siéndolo aunque ahora cada tanto encuentre otras Julietas sentadas en los pupitres oyéndome. Me gusta llamarme Julieta y haber nacido en Julio; llamarme Julieta y que mis padres siempre hayan dicho que no fue por Shakespeare, sino por un personaje de una novela de Jorge Amado. Julieta, con toda una literatura a cuestas; pero sólo Julieta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno yo me llamo Pablo que en argentina es medio una cagada y permitiria escribir 100 lignas solamante si mi hermana se llamase Pablo... pero bueno en ese caso serian 500 y su blog mas denso porque encima de todo seria un travesti ;-)

Lo bueno es que en Francia, "Pablo ça la fait" como dirian aca..
que quiere decir que tiene toda la onda exotica y artistico-las-pelotas que seduce todo el mundo y que va joya (si si me congele en 1988) con mi profesion.

Gracias Gordita por haber sugerido mi nombre a los dos pirados !

Julieta Pinasco dijo...

Yo leía y pensaba... ¿Quiénes son los dos pirados? Después me di cuenta de que hablabas de nuestros augustos progenitores.
¿Joya? Y qué le vas a hacer.. sería interesante para un lingüista ver cómo hablás y estudiar cómo se hablaba en Buenos Aires hace veinte años. algo así como los sefardíes que fueron expulsados a äfrica en 1492 y mantienen ese estadio de la lengua.
El Bolo que pusiste en el otro blog también está medio perimido. Sos un cabeza.
Un beso

Anónimo dijo...

Después de una gran cantidad de días volví a entrar a este blog y me encontré con este texto acerca del nombre que compartimos, no sabía que quería decir todo eso que escribiste.
Te extraño profe!!
Un beso.
Juli Frenkel con I(yo también detesto el julY)

Julieta Pinasco dijo...

Obviamente Juli. July es detestable y peor aún cuando pronuncian la jota como la ye de yema. Un horror horrible, horroroso y horripilante. Besos para Juli Frenkel de Juli Pinasco.

Julieta Gómez dijo...

Por dios, como ODIOOO Shuli/Yuli ! bue, Juli es ultra comun, y el mas usado..pero lo usan todos, Julia, Juliana, Julian, Julio, etc....el unico que me hace reir es mi sobrino, que me dice Pulieta jajaja pero me gusta mi nombre ^^ mucho ! lo feo tmb era cuando alguien que no conoces se te acercaba, empieza el tipico : como te llamas ? Julieta...y donde esta Romeo ? pssssss jajaja
saludos Julietas !
y decile NO al YULI/SHULI

:/

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