sábado, 10 de noviembre de 2007

Muñecas de papel

Esta mañana, mientras leía unos cuentos de Silvina Ocampo, vaya a saber una por qué, lo recordé: todos los días viernes, cuando yo era una niña de entre seis y once años, mi padre volvía de su trabajo con unos libros para mí. En la tapa aparecía la figura de una muñeca en ropa interior y adentro unas hojas, impresas sólo en el anverso, con vestidos para recortar. Los trajes tenían una especie de solapas blancas que se ajustaban en los bordes de la muñeca de cartón y así se sostenían permitiendo que una jugara a cambiarla una y otra vez. Recuerdo que lo más trabajoso era recortar las capuchas porque debía calarse el interior para que por allí asomara la cara . A lo largo de la semana y hasta que llegase el viernes siguiente, yo apoyaba la silueta de la muñeca sobre papeles lisos y le dibujaba mis propios trajes con las solapas correspondientes para que mi muñeca tuviera vestidos únicos y personales diseñados por su propia dueña. Ayudada por un libro que todavía guardo y que era una historia ilustrada del traje, creaba colecciones de época, de regiones, de relatos. Las recortaba y pintaba con acuarelas, lápices de colores o de fibra y consumía así las horas que no ocupaba leyendo o escribiendo historias de princesas y esferas mágicas. Encerrada en mi habitación de la casa de la calle Virrey del Pino, que tenía un balconcito que daba a la vereda y un mueble en el que me habían pegado un afiche del submarino amarillo de los Beatles que yo detestaba, con la puerta cerrada, construía un mundo en el que todo era feliz y maravilloso y en el que podía refugiarme de la angustia y el dolor. A ese universo, cada viernes, mi padre regresaba a traerme su presente para que yo no dejara jamás soñar.

2 comentarios:

Julieta Frenkel dijo...

si bien soy una chica educada y nunca se me ocurriría preguntarte la edad, por el simple hecho de que seas mi profesora(preferida, siempre hay que aclararlo)hay diferencia de edad. por lo tanto, no puedo creer que jugáramos con lo mismo cuando éramos chicas. increíble jajaja, un beso Profesora Simpática Pinasco.

Julieta Pinasco dijo...

48, Julieta, 48. Increíble para mí también. Y no sabés cómo me gustaban esas muñecas. Después no las vi más. Pero si vos que tenés entre 14 y 15 jugaste con ellas, en algún sitio deben estar.
Otro beso para la alumna preferida de esta profesora.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...