martes, 26 de febrero de 2008

La guerra del 36

Flores rojas, Juan Carlos Gargiulo
www.fotosemanal.blogspot.com

Ahora leo sobre la guerra del 36 y el trigo era escaso ya en el 31. Y en Madrid costaba menos comer pan amasado con harina traída de Argentina que de Castilla, es decir, de ahí nomás; y pienso en las huelgas de camioneros del setenta y pico en Santiago de Chile y en la veda de carne del 75 en la Argentina. Leo sobre la guerra del 36 que es la madre y la hija de todas las guerras y pienso en mi tío abuelo Teodoro y en su hermano Juan, el falangista -que, aunque no lo quiera decir, era también mi tío abuelo-. Ahora leo sobre la guerra del 36 y su grupito de militares sublevados en África y pienso en mi abuela María que tejía mantas con retazos de lana y se quedaba dormida en un sillón mientras en mi país los muertos danzaban al golpe de las botas. Ahora leo sobre la guerra del 36 y los latifundios de Andalucía y pienso en los miles de hectáreas de la pampa húmeda que se mueren de pena detrás de un alambrado después de que Roca conquistara el desierto -precioso oxímoron para definir la matanza de los que entonces ocupaban esas desiertas y fértiles extensiones-. Ahora leo sobre la guerra del 36 y sobre los campesinos que no pudieron trabajar las tierras que se le quitaron a la iglesia y pienso en los cartoneros de mi ciudad que no tienen más el tren blanco que los llevaba de vuelta a sus míseros hogares y deben apilarse en las plazas después de revolver la basura para extraer el papel. Y pienso en los vecinos de Belgrano que vieron cómo la policía los corría a palos y que ahora tienen el paisaje limpio y pueden disfrutar de sus cómodos departamentos con vista a las Barrancas hasta donde antes llegaba el río. Ahora leo sobre la guerra del 36 y pienso que todo sigue igual o peor porque han pasado sólo setenta y dos años, que no es nada en términos de tiempos estelares, pero que es una vida humana medida en sufrimientos y desgracias. Todo por una idea que era negra antes de cruzar de Marruecos a España, antes de fusilar poetas, niños y aldeas; antes de pasar y vencer.


3 comentarios:

Macachines dijo...

lees bien, en la guerra del 36 pasaron cosas terribles, los franquistas a medida que iban ocupando territorio se encargaron de destruir padrones y registros de nacimiento de los fusilados, para que sus viudas no pudieran reclamar nada, Y esos familiares "rojos" apestados en sus propios pueblos, encerrados con candado y cerrojos los dias de esfile de los falangistas,,,,
Por cierto he puesto un link a esta entrada de tu blog en mis flores rojas de foto semanal...
leo sobre la guerra del 36..

Anónimo dijo...

Mi padre decia que habia perdido toda la confianza en el ser humano y creo que lo decia porque nunca aprendemos,las historias tanto buenas como malas se repiten a lo largo del tiempo,no hay memoria.jaime

Spaghetti dijo...

Mis abuelos fueron a esa guerra que duró tres años, uno de ellos fue fusilado. Mis padres vivieron una posguerra de cuarenta años en régimen de subsistencia y a mi me toca la lírica de un nuevo mundo de preguerra.

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