Desamor

De todos los pedazos, instantes de momentos, sólo quedan las alas vaporosas de la sombra.
Los ojos se diluyen, las manos se adelgazan y las palabras son ecos que repiten los recodos de las calles.
¿Y el cuerpo? ¿Aquello que era instancia poderosa en la que se anulaban discordias y tormentos? Nada quedó sino una estéril silueta que no nombra, que no destaca la carne que la hizo imprescindible.
Esto fue siempre el destino: un irse hacia el olvido, un perderse, un ya no estar, un nunca que se sabe para siempre.
Luego, llega la muerte.

Comentarios

Lucas Cardozo ha dicho que…
Aii, Juli que lindo lo que escribis :)
Me encanta. Nos vemos mañana:D

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