martes, 18 de marzo de 2008

El asalto a Madrid

Madrid era la joya, la capital, el territorio donde plantar banderas y triunfar. La Junta de Burgos y el general Varela lo sabían y eligieron el 7 de noviembre para cruzar el río Manzanares y ocuparla. Del otro lado, el general Miaja y el coronel Vicente Rojo se prestaban a la defensa. Era 7 de noviembre y los aviones alemanes surcaban los cielos con sus bombas. De Cataluña llegaron milicianos, de Francia, de Inglaterra, de Alemania. Madrid era asaltada y resistía: desde las casas, en las trincheras cavadas con apuro, en los suburbios obreros y en los barrios donde se habían desparramado los que venían huyendo de las zonas ocupadas. Un tanque italiano saltaba por los aires a la noche de ese día en la carretera de Extremadura. Resistían. Entre los adoquines levantados de las calles, con las granadas de mano salidas de las industrias de la República, en las cocinas de campaña que las mujeres armaron en las plazas y en los puestos de auxilio que construyeron apuradas. Umbral por umbral, cordón por cordón, Madrid resistía. Y cuando los soldados se asustaban, el general Miaja se adelantaba a todos poniendo el pecho ante las balas falangistas y los que habían sido, segundos antes, desertores, entonces lo seguían.Allí peleaban todos: los veteranos europeos de la primera guerra, los antifascitas, los socialistas, los comunistas, los anarquistas, los que eran católicos y los ateos, los extremistas y los moderados. Diez días resistieron mientras Madrid era asaltada y se convertía en el centro del mundo. El éxito estaba al alcance de la mano: Madrid era la tumba del fascismo y la consigna saltaba de Verdún a las bocas madrileñas: "No pasarán".
Pero largos fueron los años de la guerra y dolorosa la herida que explotó en la primavera del 1939 y no trajo la paz sino la victoria de un pequeño general superlativo: al enemigo ni piedad y todos los defensores fueron muriendo: en el exilio, en el silencio o en la honda oscuridad de las cárceles y la miseria. Finalmente pasaron y fue Madrid la tumba de todas futuras alamedas por donde dejaron de pasar los hombres libres. Mi abuela era andaluza y cada 28 de marzo lo recordaba a solas mientras lloraba y cantaba sevillanas a oscuras en su cuarto. Yo era una niña y apoyaba mi cabeza rubia sobre su falda hasta quedarme dormida mojada con sus lágrimas.

2 comentarios:

Macachines dijo...

el archivo de música lo tenes en el ordenador?
Porque si es así lo podés subir a: http://www.goear.com/
Abris una cuenta lo subís y luego pegas la direccion en el blog y así lo escuchamos.
beso

Juan C.

Macachines dijo...

de nada Julieta, las canciones son preciosas.
Me acuerdo ahora de la pelicula Morir en Madrid, tenía estas canciones y otras que seguro conocerás por tu viejo.
aqui va la direccion de un fragmento:
http://es.youtube.com/watch?v=aY7E6zYxyYE

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...