viernes, 21 de marzo de 2008

Jaime Germá Besó

Jaime no me conoce. Nunca nos hemos visto. Ni siquiera en foto. Es nieto de don Francisco Germá Alsina, alcalde republicano de Jerez de la Frontera. La noche del alzamiento , en el verano del 36, Francisco fue detenido, delante de sus diez hijos. Como faltaba uno de la lista , salvó esa vez su vida porque el tipo dijo que los fusilaba a todos o no mataba a nadie. Lo encarcelaron y un día lo metieron con otros trece en un camión para matarlo en una plaza de toros. Pero otra vez actuó la Providencia y, junto con siete, desde el vehículo vio cómo la descarga de las balas acababa con la vida de los seis republicanos. Bajaron a los ocho que quedaban al centro de la plaza, junto a los seis cuerpos calientes, y alguien dijo: "Germá, al camión", desde allí volvió a ver cómo fusilaban a los siete que quedaban. Ese día él volvió solo a la cárcel. Allí estuvo en la misma celda que su yerno, mi tío abuelo Teodoro, que estaba casado con su hija Paquita. Teodoro pudo huir a Madrid y, cuando cayó la capital, desde las playas de Alicante, quiso escapar a la Argentina donde vivía desde hacía casi quince años su familia. Jaime es hijo de Miguel Germá, hijo, a su vez, de Francisco. Ahora, por manos de unas amigas, de viaje en mi país, me ha mandado un grabado de Teodoro, su tío político y mi tío abuelo. No me conoce. Hemos cruzado apenas un par de palabras electrónicas, sé que está enfermo y ayer hablamos por primera vez por teléfono, yo, desde Buenos Aires y él, desde su buhardilla, en Huelva. Tiene dos hijas, Lola y Vera, y se dedica a la fotografía aérea. Me ha mandado un grabado en el que dos moros embozados recorren una ciudad que bien podría ser cualquier sitio de la España árabe del medioevo en épocas del califato omeya o del reinos almorávides. Oigo sus voces de mozárabes recitar alguna muwahasha. Siento el calor del sol como un canto perdido entre los jazmines y las fuentes. No lo conozco a Jaime, pero le he enviado un libro de poemas de Buenos Airtes donde en los patios se filtra el mismo sol, y huelen poderosos similares jazmines. No lo conozco a Jaime, pero nos une un pasado remoto que se llama Teodoro y una nostalgia. Yo volveré a España, conoceré a Jaime, veré Huelva y Jerez con estos ojos que ahora lloran y le agradeceré que, sin haberme conocido, me haya dado tantos recuerdos que no tuve y son ahora míos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Queridisima Julieta,me has emocionado con tu relato,el Gravado es de una prueva de una portada de la revista africa 1933 mas o menos.Gracias por el libro.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...