domingo, 30 de marzo de 2008

Los libros


Me rodean los libros
dispuestos a saltarme en el cuello
para asestarme un golpe de tinta
de sus mundos inexistentes. Abren sus hojas
para dejar caer
en mis cabellos
la brisa maravillosa de sus frases
que me danzan alrededor
en vaporosas rondas de secretos.
Algunos hombres,
que no he conocido más que a través de papeles escritos hace tantísimos siglos,
me susurran palabras
que saben a rito y encantamiento.
Sus bocas
ya muertas pero vívidamente mías desde siempre
repiten versos
que sé de memoria y murmuro con ellos.
Los lomos suntuosos de los volúmenes
se arquean
para seducirme como siempre
mientras mis yemas los acarician
previendo todo lo que guardan en su interior.
Despaciosos me entregan sirenas de papel, faunos y prados de hierbas y rocío,
todos los caballeros y sus damas infieles,
todos los almirantes y los náufragos
y hasta las marquesitas
que sucumben
a los demonios de la rabia y el dolor.
Y en un reloj
que no puedo apresurar
y que come segundos con lentitud morosa
el silencio se puebla
del recuerdo de sus voces
resbalando por mi cabeza hasta morir en mis pies.
Abierta como estoy a su fragancia,
sueño
mientras el mundo se disuelve
como si nunca hubiera existido,
como si las construcciones
que lo han sostenido a través de los siglos
ya hubieran perdido el sentido perfecto que las alumbraba.
Deberé apurarme,
releer todo lo que ya había devorado
para que se cargue otra vez del significado
habitado por el sabor de las hojas,
para que las palabras
nuevamente
adquieran la carnadura alumbrada del amor
y la luna –esa otra vestidura de la muerte-
sea otra caída en el arrabal y la esquina rosada
que tanto supe desear.
La distancia se mide en verbos,
en deseo de perduraciones y añoranzas,
en talismanes
que brillan en el borde oscuro de la noche
y se hacen día
brotado de palomas acuáticas y libélulas
que danzan porque han decidido vivir.

1 comentario:

Macachines dijo...

una foto encantadora :-))

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...