domingo, 30 de marzo de 2008

No ver

No quiero ver lo que a cualquiera le resultaría evidente: un dos más dos, cuatro. Como siempre lleno los segundos para que sea imperceptible su paso demorado. Otra manera de ocultar el cielo detrás de los cabellos y no ver la tormenta que se avecina negra desde el norte. Hablo por teléfono, lavo, escribo, leo, cocino. Diseño el viaje del próximo verano como quien teje un encaje finísimo y milimetrado. Pero las primeras gotas son como manchas de aceite sobre tejados de algodón de colores. En mi mundo las piezas encajan a la perfección y levantan torres y palacios donde siempre se está cómodo y bien. Practico de a ratos una ceguera digna de cierta rama de mi sangre y de a ratos tengo la mirada de la medusa que todo lo vuelve piedra al escrutar. En resumen: soy quien soy pese a todos los esfuerzos por intentar no parecerme a mí misma. Alguna vez soplará un viento suave que despeje la vistas bajo un rayo de sol.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ah nena, todas somos nosotras mismas, a pesar de nosotras mismas. Ya, relájate y déjate vivir.
Mónica

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