lunes, 21 de abril de 2008

Adversativos

Se han diluido los fermentos, ese lodo amoroso en el que crecen las especies exóticas capaces de trepar a los cielos. Ahora arden los pastizales en el silencio pegajoso y nos excusamos por no saber responder las cuestiones de último momento. Sin embargo, pero, no obstante son de matiz adversativo y coronan los días en cada uno de nuestros reinos. Tengo cartografías de recuerdos que despiertan al roce de las pieles y un perfume que crece en los pliegues ocultos de la almohada. Después llega la noche y la voz es metálica en el zumbido imbécil del teléfono. No hay nada más que esto y los adversativos que se montan en todo verbo para desmerecerlo. Yo tengo los ojos mirando hacia lo venidero ; pero alguien dirá que ya está todo dicho y llegarán los adversativos para plantear lo contrapuesto, lo que podría ser y termina no siendo. De nexos se hace el día y va creciendo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuanto más prefiero los copulativos. Los diyuntivos me matan y los explicativos me hartaron. La yuxtaposición sería el equilibrio, pero (nótese el adversativo) es demasiado... demasiado clásica.
La experiencia nos dice que comenzamos con el mambo violento de los copulativos, seguimos por los explicativos, aplicamos -sin piedad- los diyuntivos y acabamos con adversativos. En fin, que tal si viviomos de en una eterna oración unimembre simple. Ah! la coordinación y eso que no hemos pisado el territorio de la subordinación, eso sería el matrimonio o el ejército.
No tengas duda, fui yo, la otra peor de todas.

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