martes, 27 de mayo de 2008

Lógica deductiva


Me siento Sherlock tratando de hallarle una lógica a la lista de objetos que me fueron sustraidos; pero me parece que soy un Watson -inclusive más imbécil- o que, a diferencia de la literatura, la realidad peca de incoherencia fundacional.

Aparición

Hoy iba en el colectivo. Sentada. Pensando. Y de repente lo vi. En la esquina de Freire y Lacroze. Violeta, como de seda, y con una línea de puntilla amarillenta en el borde de la manga tres cuartos y un ruedo deshilachado. Flotaba en medio de unas ramas, en lo alto de un árbol. Un vestido de seda violeta enganchado en las ramas de un árbol, como volando. Pensé que alguna se perdió en el cielo impulsada por su propio movimiento y por alcanzar las nubes se dejó la ropa olvidada. ¿Dónde andará ahora? Quizá dejó el vestido porque lo que voló planeando fue su alma. O tal vez venía desde el cielo y cayó desnuda en la vereda amarilla de Colegiales alguna tarde de estas. El viento de este otoño confundido movía la tela entre las hojas como si fueran flores. Faltaba el cuerpo de la mujer con sueños o del ángel barrial... ¡quién sabe! Sólo quedaba flotando lo que había sido el mudo estuche que albergaba su carne. Sólo eso.

domingo, 25 de mayo de 2008

Bienvenida: Margarita, está linda la mar...


Margarita
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar
tu acento.
[...]

Margarita, está linda la mar
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío

Un tapadito rojo

Ayer, a punto de irme al partido, como hacía frío por primera vez desde que volví de Uruguay, fui a buscar mi tapadito rojo. Cuando abrí el ropero, comprobé que los ladrones se lo habían llevado junto con el impermeable que Julio me regaló para que no estuviera triste el día de la madre pasado y el tapado negro que Valeria decía que parecía del principito. Fue como si me robaran por segunda vez. Mi tapadito rojo de Mary Poppins, el de la caperuza roja, el del "qué lindo paño colorado tiene tu tapado" de Mariano. ¿A quién le puede servir un tapado talle extra small que a mí, que peso apenas 48 kilos, me iba pegadito al cuerpo? Mi tapadito rojo con sus bolsillos a la cintura algo incómodos, sus botoncitos de carey que, cada tanto se aflojaban, y sus pasadores de cuero negro que solían soltarse y había de ajustar. Mi tapadito rojo, objeto de burlas de toda la promoción Ceferino 2006 y 2007. ¿Díganme ahora qué voy a hacer sin él? Hice todo el viaje hacia la cancha llorando. Me duele más que nada el tapadito rojo. inclusive, más aún que la computadora u otros artefactos. Así me resulta de particular la realidad.

Qué le vas a hacer...


Nunca fui a ver jugar a Huracán. Mi papá, hincha furibundo de Ríver, me llevó dos veces con él: una a ver a River contra Platense y otra, contra Newbells. Yo era muy chiquita la primera y me impresionaba que la gente meara en las escalinatas de la popular. La otra fue una noche en familia y me entretuve mirando cómo los de Newbells se veían de un lado rojos y negros y del otro, todos negros. En el 73 me hice de Huracán porque en mi casa todos eran de River y la final la ganamos nosotros. El fútbol nunca me interesó, pero los alumnos -para los cuales mi ser de Huracán simboliza algo que no podría definir bien- hicieron que tuviera que interesarme al menos por los resultados. Todos los pibes me recibían el lunes con el resultado del ascenso y yo debía -para mantener cierto prestigio- estar, al menos, informada de qué carajo había pasado. En el 2006 volví a ir a la cancha con el hincha de River que me supe conseguir (¿Por qué será que River me está siempre pisando los talones en los varones que me rodean? ¿Será que me hice de Huracán para resistir al imperio viril?). Otra vez me tocó River y Newbells, pero esta vez me atrapó la hinchada de River, sus enormes banderas, sus cantos. Ayer volví a ir. Esta vez iba a ver a Huracán, previas advertencias de que no gritara los goles de Huracán en la platea del equipo contrario. No hubo nada que gritar. Pero, por adentro del cuello de mi campera, sufrí cada vez que no pudimos llegar al arco. Me sorprenden las personas: unos y otros cantaban no contra el rival momentáneo sino contra el eterno, llámense, en este caso, Boca o San Lorenzo. Los tuvimos a maltraer en el primer tiempo, muy a maltraer. Pero ellos sacaron el as de la manga y lo pusieron a Ortega. Atrás mío, cuando el jugador le puso el pase del gol al pibe Buonanotte, un tipo gritó: "Pero denle whisky si quiere, pero pónganlo a jugar..." Huracán perdió 1 a 0, pero yo lo vi. Nosotros alentamos más que ellos y éramos una octava parte del Monumental. Hasta paragüitas rojos y blancos llevábamos. Al salir me crucé con un par de alumnos; pese a todo, yo iba feliz.

viernes, 23 de mayo de 2008

Deseo


El día que me toque, me gustaría entrar así en la memoria.

Anécdota escolar LIV: Cortometrajes

Profesora: Unen con flechas las dos bases para formar palabras compuestas. Las anotan en el espacio que está debajo y escriben su significado.
Alumna 1: No entiendo.
Profesora: Hagamos la primera. ¿Con qué unirían "salva"?
Alumno 2: Con "vida".
Profesora: Cópienla debajo. (Los alumnos copian) ¿Y qué significa?
Alumna 2: Es un flota flota grande.
Profesora: Bueno, pongamos entonces: elemento flotante que se usa para no ahogarse. ¿Entienden?
Alumnos: (A coro) Sí.
Profesora: Bueno, trabajen y después corregimos.
(Los alumnos trabajan en silencio)
Profesora: A ver, la primera.
Alumna 1: Espantapájaros: muñeco para dar miedo a los pájaros.
Alumna 2: Yo, yo.
Profesora: Dale, vos...
Alumna 2: Pelicorto: mini película.

sábado, 17 de mayo de 2008

Yo tenía

Yo tenía una pequeña sartén de hierro grueso.
Yo tenía una medallita de vidrio azul y estrellas blancas que supe comprar en la ciudad italiana de los canales al bajar del vaporetto en una lluviosa Piazza de San Marco.
Yo tenía seis frascos de perfume alineados sobre un mueblecito: uno olía a manzana acaramelada, otro a rosas, otro era un cubo de vidrio repleto de un titilante líquido del color de las grosellas, otro era un largo frasco negro de ángeles y demonios; otro tenía nombre de escritora y el último quemaba como veneno verde.
Yo tenía un termo que brillaba como un espejpo bruñido.
Yo tenía monedas guardadas en un recipiente opaco.
Yo tenía las plantas llenas de flores y era otoño.
Las cosas eran otras antes.
Después fueron estas
y puse la reja que me encierra en mi casa
y el mundo invade mi aire con su insólita ideología de selva que no quiero oír, que no quiero ver, que no quiero pensar.
No siento tristeza ni odio ni dolor
e ironizo para defender mi corazón de la niebla que se mezcla en el oxígeno azul.
Allá, acá o en cualquier parte.
Tener algunas cosas resulta constitutivamente íntimo pero esa no es la cuestión.
Como decía el poeta turco: la cuestión es no entregarse... esa es la cuestión.
No hay nada más para decir, excepto los lugares comunes en que todos deberíamos estar.
Ahora me despierto temprano y quiero volver a pensar.
Debo leer el Amadís de Gaula, escribir, cocinar, trabajar. El domingo quizá llueva y llegue el frío. Hablo con Pablo desde Marsella. El campo está de paro. Boca y San Lorenzo están en problemas. El Estado Nacional compró una parte de Aerolíneas Argentinas. El 25 de mayo, gran fiesta gaucha gran. Tinelli baila axé. Debo organizar el vaije, tomar tres litros de agua y pensar. El resto sigue igual.

Las rejas

El miedo es un cobertor de hielo gris y pedazos de cristales se clavan en la carne sin derretirse jamás. Los únicos que comprenden son los ojos, pero ellos no vieron porque son otras ahora las pupilas que recorren los papeles adheridos al piso en una bacanal de pisadas ajenas que nadie pudo ver. En mi cama hubo sentado alguno que se llevó mis secretos, que se llevó mis perfumes; pero no sé quién es, no sé cómo es la línea que define su rostro, ni qué color estremece el timbre de su voz. La ciudad anda con gabán verde oscuro y tiene el rostro embozado. ¿Dónde está la liviana mano de la sombra? Aguardo que alguien abra la puerta y se lleve lo que quedó.

Muerta de amor- Versión otoñal





Y conste que es mutuo...

jueves, 8 de mayo de 2008

Anécdota escolar LIII: Perversiones en la corte española

Profesora: En este cuento de Salman Rushdie, el autor juega constantemente con dos significados: el económico y el carnal. Las palabras "consumar", "relación" y "favores" funcionan en ambos planos.
Alumno 1: ¿Relación?
Profesora: A Colón y la reina los une en el cuento una relación comercial y otra carnal.
Alumno1 : ¿Qué es una relación carnal?
Profesora: Bueno, el papá le pone una semillita a la mamá... (Carcajadas)
Alumna 2: ¿Qué, Colón y la reina eran amantes?
Profesora: Ay, Dios, quinto año y todavía no distinguen realidad y ficción.
Alumna 2: Ah, qué desilusión. Yo creí que era verdad.
Profesora: (En medio del murmullo y las bromas) Colón no le pone una mano a la reina...(Piensa y agrega) Ni el marido se la pone.
Alumno 1: ¿Qué? ¿El rey no se la pone?
Profesora: (Azorada y tratando de pensar qué dijo) ¿Qué dije, por Dios? (Risas de todos) Ay, ¿qué dije?
Alumna 3: Tranquila, profe, dijiste que no se la pone.
Profesora: ¿Eso dije? ¡Qué bruta!
Alumna 3: La mano, que no le pone la mano. (Se da vuelta al alumno 1 que está a su lado) Vos, imbécil, entendés cualquier cosa.
Alumna 2: ¿Y lo de los favores?
Profesora: Bueno, los favores carnales los otorgaban sólo las mujeres; porque quienes tenían deseo eran los hombres. Entonces el deseo sexual no era femenino.
Preceptora: (Entrando con los cuadernos) Ah, bueno, si quieren me voy. Yo sólo venía a decirles que el que no trae mañana la nota firmada no va al geriátrico.

El David

Inútiles.........................
Vanas ...........................¿Quiénes? Nosotras, las de entonces,
Egoístas ...........................ya no somos las mismas
Perfectas.............................................................
Monolíticas .........................................................¿Quiénes?
Hipócritas....................................Ahora se me da por el teatro
Voy a sacar al sol lo peor que tengo
Voy a lavarlo
Voy a tenderlo al sol
Voy a plancharlo con apresto
Y luego... ¿luego?
No hay luego en el puro presente de las costras
Todos dicen que son .......lo que no saben
...........................................lo que no pueden
...........................................lo que no esperan.
¿Y yo?
Ahí está el dilema hoy.
¿Yo? ¿Qué?
Dos dilemas dos
y la arena
del circo.
Fresca y olorosa ahora
Ya no puedo ni remediarlo
......................ni trasmutarlo
......................ni soportarlos
y me echo a dormir sólo para no morir
-que no sé a qué imbécil se le ocurrió pensar que eran lo mismo-.
¡Ay, mi Dios, si existiera la resurrección!
Pero no
Pero para qué
Pero para quién
..........................................................y afuera encima
.........................................................................cual si fuera poco
.........................................................................como si no fuera bastante
hay un frío sol invernal
como un cubito de hielo
naranja
hecho trizas contra el cielo
azul
Rima fácil/ estúpida/ infantil/ inocente.
Rima necia.
Como todas las rimas
que duermen en los libros leídos
Ahora ellos escriben
............ellos se ríen .........................y yo los oigo
............ellos conversan
y pienso
¡Ay, mi Dios, si existiera la resurrección!
Yo ya estaría muerta por segunda vez
-seguramente-
y conversaría con los gusanos de la fosa
sobre poesía barroca
Pero las mujeres.............éramos vos y yo
por los pasillos
acarician al david de Miguel Ángel ..................Qué absurda estatua
..............................................................................enorme y desproporcionada.
[Hace falta una escalera para subírsela enterita
con el riesgo de caer despeñada]
MI bien, hablemos que siempre será mejor.
Si querés
Si no querés
Si intentás evitar lo que nunca nadie podría evitar
pero vos y yo sí
¡Ay, Dios mío, si existiera la resurrección!
¿Para qué?
¿Todo de nuevo?
Gracias, ........yo paso
.......................yo me bajo en la próxima estación
.......................yo un poco más allá
pero
...............me bajo.
Tante grazie
Merci
Thank you
Ah, sí, sí... nadie me había enseñado a agradecer
y yo parada con un libro en el hueco del brazo.
La estación huele a arenque ahumado y estamos a cien mil kilómetros de Oslo que ahora se llama Plaza Constitución.
-¿Y Lacroze? -dijo ella- ¿Por que no se llama Lacroze?
-Por que hay que evitar el color local.
-¿Colo local?
-Sí, ese que no figura en el muestrario de Albalux satinado para interior. El color local.
-¿Y el David?
-Un hiperbólico descontrolado, vea usté.
............................Ya no puedo ver de tanto mirar.
¡Ay, mi Dios, si me muriera sin posibilidad de resurrección!
Entonces sí sería feliz de pura perfección.
Yo hablaba de Catulo
y ellos tarareaban:
La odia, la ama, la espera en la cama.
Y se reían de Lesbia
y de Safo también.
Y los dejé salir.
.....................................¿Para qué retenerlos allí si me faltaba Virgilio y mejor en otra clase?
Después.
Lo diría después
porque ahora el sol es un hielo
naranja en el cielo
azul.
Vámonos, Catulo, a beber café negro sin azúcar y hablemos de Lesbia que ella no pudo renacer porque hablaste tanto que no la dejaste ni morir en paz.
Harta estaría de besos.
Pura baba, Catulo.
Yo construyo un monumento más perenne que el tiempo
pero no quiero resurrección.
Y basta de lamentos para nosotras dos que encerradas en el gineceo de nuestra memoria donde están ocultos los frascos de la ignominia nos reímos hasta reventar.
¡Y todo por no acariciar al David de Miguel Ángel
Que, al fin y al cabo, lo enclaustraron en Florencia y allí se murió!
¡Ay, Dios mío, que no pueda resucitar!
........................Él no
........................Nosotras tampoco
O sólo un poco para volver a hablar.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Tanto otoño enloquece

Ciruelo en mi terraza, Buenos Aires, mayo 2008

Demasiado sol
Demasiado cielo azul
Demasiada tibieza vespertina
Demasiada brisa a mediodía
Demasiada luz dorada entre el aire
Hasta el ciruelo se confunde
y cree que llegó la primavera.

martes, 6 de mayo de 2008

Pensamientos del alba

Ahora él duerme. Es temprano y todo está en silencio. Sólo persiste, infinito, el sonido de la fábrica de al lado. Yo ya me estiro, me desperezo de la fatiga de dormir junto a otro, junto a sus ruidos, sus movimientos, sus conversaciones. Yo ya me quito la noche que se vuelve distinta porque la cama tiene otro peso, otra temperatura, otros perfumes. A veces me entristezco por lo que desconozco, por lo que no puedo siquiera comprender, por lo que sé que me vedó mi vida. Pienso a menudo en los hijos que no tuve, en esos dos bebés que se perdieron. Pienso en mi hijo y su ser hombre. Pienso en lo que él espera ahora de mí y en cómo hacerlo. Pienso en Luca, mi sobrino, y en la nostalgia constante que tengo de sus palabras. Pienso en ella, allí y en su fragilidad ahora. Pienso en días pasados con una mezcla de pena y rebeldía adolescente. Pienso en mis amigas, las próximas, las lejanas, en las charlas que sabemos tener, las trascendentes y las cotidianas y extraño a Volonteri que sabe ver en mí a golpe de pestañas. Y pienso en él que es ahora la familia más próxima que tengo: en sus hijas, en su llanto catártico con los amigos, en su baño, en sus enojos, en sus paciencias y sus hartazgos, en sus libertades y sus reclamos. Pienso en los seiscientos días que llevamos compartidos de esta manera tan suelta, tan distante y, pese a todo, tan indisolublemente unida. Pienso en el viaje que me espera y en por qué siento que es como un primer periplo. Pienso en mis miedos y en mis fortalezas. Pienso en mis egoísmos y en mis generosidades, pienso en todas mis ternuras y en todas mis durezas. Él ahora duerme. Yo escribo y lloro. A veces leo y me busco desaforada en medio de incontables palabras. No sé cómo es esto y me asusto a menudo. Quiero volver atrás para hallar el sitio donde todo se fue desbarrancando en mi vida y repararlo para aprender a dar tan sólo pasos de comedia y no este planteo inconformable de tragedia que me atraviesa día a día y que sigue las reglas del género perpetuándose a sí mismo. Pero él duerme y yo cerré la puerta para andar por la casa en puntillas hasta que sea la hora del mate y me lleve a la escuela. Creo que veces lo necesito aunque finja- Volonteri, como siempre- no necesitar nada.

lunes, 5 de mayo de 2008

Palabras para Lucas

Lucas, las palabras son trampas que fingen ser transparentes y están llenas de secretos, de recodos, de dobleces. Cada una tiene un perfume, un sabor que nos parece familiar y de pronto se nos vuelve extraña y áspera como un erizo. Me peleo con ellas como te vas a pelear vos. Algunas veces vas a querer no tener nunca más adelante un lápiz y un papel, pero ese mismo día vas a saber que escribir es una compulsión, que no te vas a lograr entender si no lo ponés por escrito. La cuestión no es escribir bien o mal, mejor o peor... la cuestión es tener un ojo atento al mundo que te rodea y otro alerta al mundo que te habita. A veces te va a servir ver cómo el afuera se duplica en tu adentro, otras cómo tu adentro se refleja afuera. ¿Te acordás de aquel poemita del poeta turco Nazim Hikmet que leímos en primer año? Ya sé que no así que te lo copio porque de verdad creo que se trata de eso.

Por arriba del mar la nube malva,
sobre el mar una barca de plata,
en el mar el amarillo pez,
en el fondo del mar el alga azul,
a la orilla del mar, de pie, desnudo,
un joven piensa:
¿Tengo que ser la nube o ser la barca?
¿Tengo que ser el pez o el alga azul?
Ni una cosa ni otra, ni una cosa ni otra:
es necesario ser el mar, muchacho,
con su nube, su barca, su pez y su alga azul.

No puedo dar consejos. No sirve nunca darlos porque cada uno debe transitar su camino que tiene vueltas, verdades, mentiras, fantasías y deseos. El único que sí quiero darte (me contradigo, pero es parte de mí misma) es que leas mucho, que leas sin parar, que leas todo lo que llegue a tus manos, que te dejes inundar por lo que otros te dijeron, que encuentres en sus palabras los ecos de las tuyas, que te sorprendas emocionado o diciéndote "mirá qué bien dijo este tipo lo que a mí me está pasando". La literatura te va a abrir ojos en todo el cuerpo y las palabras vendrán solas, te lo prometo.

Viajes

a Mariano, Luca y Miranda
a Pablo y Maïa


Contrariamente a todo lo esperado no permanezco quieta. Me desplazo -y aún más grave- en busca de otra gente. Algo cambia: yo, la que tiene bastante entre cuatro paredes y dos tapas, la que puede vivir sin salir a la calle extensas temporadas, yo... me desplazo. En tres días un barco me lleva al otra lado del ancho río; en cuatro meses un mucro me deposita al pie de una cadena montañosa, en más de medio año un avión me ayuda a cruzar un océano. Y todo para buscar a otros, para abrazarlos. Es extraña la sangre: todo me fue quitado, todo se había muerto y paso a paso lo fui reconstruyendo, paso a paso puse palabra y gesto para volver a aquello que alguna vez nos había unido a mí y a ellos. Porque era cierto que en medio del vendaval de gritos y lamentos que llamábamos madre, en medio de los globos rojos y las tardes de domingos y kartings que imponía mi padre, nosostros tres estábamos mirándonos. Era la forma más exacta que solía vestir mi ternura, la que aprendí entonces: proteger a los débiles, a los que todavía no entendían cómo era que aquello era una vida. Mis hermanos se tuvieron a ellos y yo los tuve distante y encerrada en mi cuarto. Y ahora salgo, voy a buscarlos aunque vivan en territorios ultrafluviales, aunque habiten allende los océanos. Ellos me dieron tres sobrinos y los chicos no saben. Son siempre territorios en los que no mellan todavía los antiguos recuerdos. Entonces llevo regalos envueltos en papeles brillantes, bolsas de golosinas, libros de cuentos. Todo a cambio de nada. O quizá sea nada a cambio de todo lo que ellos siempre tienen para darme.

jueves, 1 de mayo de 2008

Parque Chas en otoño

El barrio se va poniendo amarillo y a esta hora ya oscurece. Ha llegado el otoño y los pasajes se llenan de colores dorados. Es una época bella y melancólica. Está por hacerse todo frío, todo cristales de hielo de color amarillo, pero aún susbiste la tibieza de la siesta, la estufa que debe apagarse para evitar la sofocación y el viento húmedo del río que desgaja las hojas que camino. Yo voy por las calles redondas hacia distintos sitios y el barrio es un laberinto próximo y naranja donde anhelo perderme para volver a hallar la ruta que me lleve hacia afuera donde las calles se cortan perpendiculares como flechas. Después vendrá el invierno, la primavera y el verano que será frío este año en otros laberintos.

La calle Llerena


Alguna vez lo dije y no pude desprenderme de esa enunciación: aborrezco la calle Llerena. No me paso nada en ella, no me peleé con nadie en sus veredas ni me sucedió una desgracia en las inmediaciones de su asfalto. Sin embargo es una calle que no puedo tolerar. Evito transitarla, puedo hacer cuadras de más con tal de no caer en sus cordones. Es un odio irracional, lo sé. No puedo explicarlo, no lo he hablado en terapia, no procuro buscarle siquiera las razones. Si alguien quiere perderme para siempre, sólo debe decirme que se mudará a la calle Llerena: jamás iría a visitarlo. Es seguro.

Anécdota escolar LII: Las arcas del Cid

Profesora: Entonces, ahora que estudiamos bien todas las características del género dramático, van a reunirse en grupos para escribir un pequeño texto teatral.
Alumnos: (Se desplazan para organizar las mesas para escribir.)
Profesora: (Cuando se restablece el silencio.) Acá en esta página están los pasos del plan de escritura y la situación sobre la que van a escribir. ¿Se acuerdan de que el Cid debe partir al destierro?
Alumnos: (A coro.) Sí.
Profesora: Bueno, Rodrigo va a pedirle dinero a dos prestamistas a los que deja en garantía dos arcas llenas de arena diciéndoles que están llenas de oro. Les avisa que no las abran y que, al año, él regresará a pagar el rescate de esas arcas. Piensen cómo resolverán esa situación, recuerden crear un conflicto y todo lo que aprendimos.
(Los alumnos trabajan en silencio durante casi veinte minutos. La profesora lee en su escritorio. De pronto empieza a surgir un murmullo.)
Profesora: (Deja el libro) ¿Qué pasa?
Alumno 1: (Levanta la mano desde el fondo.) Juli, tenemos una duda.
Profesora: ¿Cuál?
Alumno 1: Las arcas llenas de arena ¿no se hundieron cuando navegaban por el agua?

Anécdota escolar LI: Resultó medio cantante

Profesora: Algunos prefijos son de origen griego o latino. Por ejemplo "rino-" que significa nariz y lo encontramos en palabras tales como rinitis, rinoplastia...
Alumno 1: Rinoceronte.
Profesora: Sí, muy bien. Ahora, díganme, ¿qué significa el prefijo "hemi-"?
Alumno 2: Yo, yo.
Profesora: Dale, vos.
Alumno 2: Medio.
Profesora: ¿Ejemplos?
Alumno 1: Hemisferio.
Profesora: Muy bien. ¿Otro?
Alumnos: (Silencio)
Profesora: ¿Y?
Alumna 3: Yo.
Profesora: Sí, ¿cuál?
Alumna 3: Eminen.
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