martes, 27 de mayo de 2008

Aparición

Hoy iba en el colectivo. Sentada. Pensando. Y de repente lo vi. En la esquina de Freire y Lacroze. Violeta, como de seda, y con una línea de puntilla amarillenta en el borde de la manga tres cuartos y un ruedo deshilachado. Flotaba en medio de unas ramas, en lo alto de un árbol. Un vestido de seda violeta enganchado en las ramas de un árbol, como volando. Pensé que alguna se perdió en el cielo impulsada por su propio movimiento y por alcanzar las nubes se dejó la ropa olvidada. ¿Dónde andará ahora? Quizá dejó el vestido porque lo que voló planeando fue su alma. O tal vez venía desde el cielo y cayó desnuda en la vereda amarilla de Colegiales alguna tarde de estas. El viento de este otoño confundido movía la tela entre las hojas como si fueran flores. Faltaba el cuerpo de la mujer con sueños o del ángel barrial... ¡quién sabe! Sólo quedaba flotando lo que había sido el mudo estuche que albergaba su carne. Sólo eso.

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