domingo, 25 de mayo de 2008

Un tapadito rojo

Ayer, a punto de irme al partido, como hacía frío por primera vez desde que volví de Uruguay, fui a buscar mi tapadito rojo. Cuando abrí el ropero, comprobé que los ladrones se lo habían llevado junto con el impermeable que Julio me regaló para que no estuviera triste el día de la madre pasado y el tapado negro que Valeria decía que parecía del principito. Fue como si me robaran por segunda vez. Mi tapadito rojo de Mary Poppins, el de la caperuza roja, el del "qué lindo paño colorado tiene tu tapado" de Mariano. ¿A quién le puede servir un tapado talle extra small que a mí, que peso apenas 48 kilos, me iba pegadito al cuerpo? Mi tapadito rojo con sus bolsillos a la cintura algo incómodos, sus botoncitos de carey que, cada tanto se aflojaban, y sus pasadores de cuero negro que solían soltarse y había de ajustar. Mi tapadito rojo, objeto de burlas de toda la promoción Ceferino 2006 y 2007. ¿Díganme ahora qué voy a hacer sin él? Hice todo el viaje hacia la cancha llorando. Me duele más que nada el tapadito rojo. inclusive, más aún que la computadora u otros artefactos. Así me resulta de particular la realidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A los adjetivos que le habíamos puesto con Guillermina deberíamos agregarle: madre o tía de una niña que pesa menos de 48 kilos....

Adriana

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