jueves, 1 de mayo de 2008

Parque Chas en otoño

El barrio se va poniendo amarillo y a esta hora ya oscurece. Ha llegado el otoño y los pasajes se llenan de colores dorados. Es una época bella y melancólica. Está por hacerse todo frío, todo cristales de hielo de color amarillo, pero aún susbiste la tibieza de la siesta, la estufa que debe apagarse para evitar la sofocación y el viento húmedo del río que desgaja las hojas que camino. Yo voy por las calles redondas hacia distintos sitios y el barrio es un laberinto próximo y naranja donde anhelo perderme para volver a hallar la ruta que me lleve hacia afuera donde las calles se cortan perpendiculares como flechas. Después vendrá el invierno, la primavera y el verano que será frío este año en otros laberintos.

1 comentario:

Lucas Cardozo dijo...

Como admiro la forma en que usas las palabras Juli.
Te juro que me encanta leer tu historias, tus prosas, tus anecdotas.
Espero algún día ser tan bueno como vos.
Te quiero mucho, Lucas

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