Margarita, está linda la mar... y la historia


Ayer, a eso de las 18 horas, casi noche porteña, tres grados de temperatura, tuve una particular sensación. Yo leía sobre el reinado de Isabel II de España en mi computadora nueva que a instancias de Julio, que a todo le pone nombre, ha sido bautizada por mí con el simpático -y literario- nombre de "Margarita, está linda la mar". La cuestión es que la estufa estaba encendida, sonaba el Cancionero de los Reyes Católicos y tomaba un capuchino -de esos rarísimos que me hago yo- y sentí que estaba protegida, cuidada, que mi historia -la de mis mayores- no eran sólo palabras, sino una presencia concreta que me bordeaba y me amparaba, que me daba un sentido que ni sabía que yo poseía. Y las personas se acercaban a mí sosteniéndome -Olga, ante todo; Cecilia, en segundo lugar, y Julio- para que pudiera ir hacia donde me esperan con el corazón abierto. Y "Margarita, está linda la mar" se transformó en un cofre lleno de secretos, de sonidos, de imágenes, de recuerdos con el que voy y vengo dándole palabras a mi historia. Y me sentí protegida. Y feliz.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Qué lindo es sentir eso!
Mónica
Lucas Cardozo ha dicho que…
Que lindo es ver que te sentis feliz. Me alegro mucho Juli.
Te quiere, Lucas

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