jueves, 24 de julio de 2008

El día después

El teléfono no para de sonar. Tengo el estómago lleno de torta desde las siete y media de la mañana. Hablo con mi gente que está muy, muy lejos, desparramada por el mundo, y por esas extrañas circunstancias de la vida no puedo abrazar. Oigo la voz de mi hermano desde Marsella a punto de salir de vacaciones a la montaña; la voz de Olga y Carlos desde Jerez y a quienes pronto conoceré; desde Santo Domingo, la de Mónica que es, siempre, mi propia voz; la de mi hermano Mariano y mis sobrinos desde Uruguay...No estoy sola. Oigo a Dani reirse de mí, a Ale LC confundir los días una y otra vez, a Fernanda en el contestador, a Cecilia con su charla en medio de la aceptación; a Vale, Nacho y Marita, a mi prima, a Cristina que cumplió el 22. Los abrazos de Yo y Apóstrofe Lírico y los de Jim y el Colo en la esquina de Cabildo y Echeverría después de almorzar y llorar de risa con los relatos de todas sus peripecias. Los chicos, además, llenaron el día, lo invadieron, se hicieron dueños desde el primer mensaje a las cero horas hasta el último casi sobre el 24. Era el día de ellos, el día de la gran devolución. Qué extraña es esta relación que mantenemos hecha de mi pasión por lo que hago, de mi alegría por comunicárselo y del desafío de ellos de ser algo más que quien ocupa este año ese banco, esta relación hecha de absoluta honestidad -si no estudiaste por más que nos abracemos en el patio te vas a examen (si lo sabrá yoyo que me invitó después a sus quince)-. Ya se ha terminado mi cumpleaños. Lo he pasado bien, pese a la gran ausencia de esa voz -la de mi hijo-que tanto hubiera deseado escuchar. Otra vez será. O no.

1 comentario:

Macachines dijo...

querida Juli, se me ha pasado la fecha, quería felicitarte en toda regla, pero entre la mudanza del lunes y la visita de una prima el martes, los pájaros se me volaron. Anoche cuando dormía me acordé, y me quedé insomne un ratito recordándote, hasta que Pablito lloriqueó pidiendo su ración de biberón y ya levantado me juré que hoy te escribiría. Y aquí estoy.
Seguramente tu Pablito te habrá pensado, aunque no te haya llamado. Eso es algo que se lleva dentro , en los genes. Seguramente algo habrá sentido. Como vos su ausencia.

beso

Juanca

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