sábado, 26 de julio de 2008

Sendas


Había una vez un camino, suave sendero abandonado tiempo ha. Los días lo fueron tapando con zarzamoras, hiedras y heliotropos, algunas torcazas de plumaje azul y verde hicieron el resto y se perdió el camino en la noche de los tiempos que, ya lo dijimos, había sido larga, muy larga. Después salió una luna amarilla en el filo húmedo de la madrugada y se quedó detenida en el medio punto del cielo negro y frío. Se abrieron las zarzas en medio de la nada, los dedos desbrozaron los herbajos antiguos y la mañana se hizo sol brillante sobre el rocío. Las torcazas, moradas ahora y amarillas, remontaron un vuelo liviano y transparente de alegría. La tierra olía a agua. La luz se coronó de bienvenidas.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...