viernes, 22 de agosto de 2008

Amor Catulli

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis.
soles occidere et redire possunt:
5
nobis, cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.
da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
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dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus invidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

Gaius Valerius Catullus (Verona, 84 a.C.; 54 a.C.)
Vivamos, Lesbia mía, y amémo(nos), y no nos importen un centavo todas las murmuraciones de los ancianos severos. Los soles pueden ponerse y volver a salir: nosotros, una vez que se apague nuestra breve luz, tendremos que dormir una noche perpetua. Dame mil besos, luego otros cien, luego otros mil, luego los segundos cien, luego otros mil, luego cien y, finalmente, cuando hagamos muchos, perderemos la cuenta, para no saberla y para que ningún malvado pueda envidiarnos al saber cuántos han sido los besos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hacés acordar a mis tiempos de secundaria, cuando la profesora Agostina Agostini me hacía traducir Lupus et agnus y pasar al frente a decir todas las declinaciones.
Adriana

Julieta Pinasco dijo...

Rosa, rosa, rosam...épocas doradas de las letras clásicas que -sigo creyéndolo como una vieja nostálgica- tanto método enseñan. En fin, si después de tantos años todavía recordás a tu lobo y a tu cordero, es porque algo quedó allí. Catulo es uno de mis poetas preferidos.
Juli

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