Cae el sol



Cae el sol como una guadaña de luz fosforescente
Cae el sol como cien mil escopiones naranjas
Cae el sol y quema las pocas ideas que subsisten
Cae el sol y me dejo estar
hasta que se sequen los charcos de la noche
hasta que se violenten los escalones de las tristezas
hasta que se esmerilen los vidrios de mis ojos
y ya no pueda ver
de tanto amarillo saturado
de tanto recuerdo caluroso
de tanta luz hecha con corpúsculos de azafrán.
¡Quién puede saber si después no sobrevendrá la más fatal de las oscuridades para mí!

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