sábado, 2 de agosto de 2008

Corazón radioactivo


Primero fue en el brazo izquierdo a las 15 y 25.
Después, en el derecho a las 19 y 25.
¿Qué es?, le pregunté.
Material radiactivo.
Ah, le dije viéndome como Homero y fosforesciendo.
En cantidades mínimas para que no te dañe, quiso calmarme.
Con calcio y potasio para que se fije en el corazón y en la paratiroides, agregó.
Salí a las 20 y 30 con el corazón radioactivo.
Brillaba como la mica, el feldespato, las piedras estelares y la luz de la luna.
Corazón de tungsteno en medio de la noche fría.
Irisdiscente músculo de minerales radioactivos.
Rutas de arterias como lámparas ardientes.
Calles de venas como señales luminosas.
Albedos altísimos en cada capilar, cada gota de sangre.
Tengo el corazón hecho de partículas radioactivas en suspensión gelatinosa.
Y sigue titilando como una luciérnaga en medio de todas las tormentas que sacude la ausencia.

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