miércoles, 27 de agosto de 2008

La tormenta de Santa Rosa

Llueve
y se traspasan los papeles para otros días y otras circunstancias.
Me distraigo
y enloquezco de pura distraída.
Veo una especie de punto que no debo perder para no disgregarme en la lluvia que cae desde este mediodía.
Llueve.
Me distraigo.
Me olvido de las cosas.
Deambulo sin sentido.
Hago lo que no debo.
No hago lo que debo.
Me canso y bebo café hasta la náusea.
Vuelan ahora palomas casi otoñales en París, seguramente.
Cecilia se ríe y yo con ella en nuestra diaria hora telefónica.
La espalda me atormenta y los papeles trasmigran de lugar.
Quiero reordenar los muebles y me agota pensarlo.
¿Qué estará haciendo Mónica a esta hora en Santo Domingo?
Llueve.
Recuerdo que en estos días era el cumpleaños de JuanCa.
Pienso que debería lavar la ropa antes del viernes.
¿Qué serán los paréntesis de Dani?
Debo hacer el mural y lo pienso varias veces por día desde el sábado pasado. Juro que no pasa del domingo próximo.
Tengo que comprar verdura y me incomoda escribir hasta la lista.
Llueve.
No hay nada más.
Siempre hay un alguien que queda sin nombrar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Julit, hoy en la escuela me olvidé de preguntarte si tenés alguna poesía o cuento piola para leer en el acto del día del maestro. A mí se me agotaron las ideas, bueno, la verdad nunca tuve muchas...
Si tenés algo llevámelo el lunes.
Gracias, besos mil y buen finde.
Majo

Julieta Pinasco dijo...

Majo.
Me fijo en el fin de semana.
besos
Juli

Anónimo dijo...

Ok. Gracias
Majo

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