viernes, 12 de septiembre de 2008

Bariloche bajo la nieve. Cuarta temporada. Episodio 5


Yo les había dicho que tratar de esquiar en veinte minutos es un sueño imposible, casi tanto como leer el Martín Fierro en un día. Estábamos allá arriba, eran las dos de la tarde. El instructor era un español que gritaba: "¡Pero no me entendéis!" No, no te entienden. Que relajen el cuerpo, que se esquía con los pies y no con el torso. "Pero, relájate, chaval, que lo que pones en los brazos se te quita de las piernas." Y el pibe agarrado a los bastones como a un salvavidas en pleno hundimiento del Titanic. El español les grita y a los chicos se les agarrota la espalda mientras de las piernas sobre los esquíes ni noticia. Al lado, nenes que aprendieron a caminar la semana pasada bajan raudamente agregándoles un par de kilos a las espaldas que parecen flotar en el aire porque de las piernas del español ni noticias. Yo, del otro lado de la pista, me acomodé para mirar. El sol da de lleno sobre mí; estoy, por ahora, sola y sopla un airecito frío que mitiga el calor sobre la nieve que tiene un grosor de casi cinco metros y si caminás de hundís hasta la cadera. La montaña es todo silencio interrumpido apenas por los gritos de los chicos. En media hora los tengo alrededor protestando contra el esquí. Como siempre se creyeron que era soplar y hacer botellas. El español sigue gritando que nadie lo entiende. No, chaval, nadie te entiende ni a mí que hace cinco años que vengo diciéndoles las mismas cosas.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...