domingo, 21 de septiembre de 2008


Con pasos nuevos me internaré en una antigua Europa medieval. Atrás quedarán las modernas capitales luminosas que no volveré a ver esta vez. París sólo será el punto de partida de un peregrinaje que me retrotraerá mil años hacia atrás: Marseille, Avignon, Conques, Sainte Eulalie d'Olt, Montségur, Montauban, Castres, Cahors, Rocamadour, Cordes du Ciel, Figeac, Aix, Arles, Nîmes, Albi, Carcassone, Toulouse, Burgos, Santiago, San Esteban de Gormaz, Medinacelli, Estela, Santander, Oviedo, Salamanca y los pequeños poblados de ambos lados de los Pirineos donde me hundiré en la nieve en busca de algo que me revele aquella antigua pasión. Las rutas de los cátaros y las herejías aplastadas por los monarcas ambiciosos de tierras, el dulce mediodía de Leonor de Aquitania y su amor cortés que tanto mal nos ha hecho por no saberlo ficcional, los duques de Borgoña, Felipe el intrépido y el bello también. Viaje hacia atrás en el tiempo y en la sangre de mi padre cuando arribe a Jerez.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...