lunes, 22 de septiembre de 2008

Lo que faltaba

Eso faltaba, pienso. Y como todo neutro (Ego dixi meo amico Danieli) no dice nada más que su neutralidad indiferente. La familiaridad, el abrazo, el corazón de corazón a corazón incandescentes, las pantuflas que cuelgan de la silla, el vos hacé una cosa mientras yo hago otra, lo repentino, la cena improvisada, lo cotidiano, la charla sobre nada, el picnic cotidiano, los recuerdos, las rutinas, los tiempos desacompasados y los que se acompasan, el acompañamiento y las soledades, las risas y las lágrimas, el me voy s sentar a tu lado a escucharte con los ojos del alma, la nada, el todo, la amistad y el amor, la paciencia y la bronca, lo que no soy y lo que soy a cada hora, la entrega y el resguardo, la cuchara clavada en medio de la taza de sopa que queda sucia en la cocina y a nadie importa, el cuchillo con dulce que se chupa, la cama destendida y la cama estirada, los ojos que se entienden, el tiempo que puede fluir vacío porque sabe andar lleno, el servicio, lo que tenemos y todo lo que falta, el deseo de ser en común en ciertos días y las ganas de ser oruga en otros. No era mucho y sin embargo todo lo que faltaba. Los círculos son líneas que se cierran y el que se queda dentro muere atrapado. Yo otra vez esta vez me fui quedando fuera y camino hacia el día siguiente que sabe a día nuevo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

eso
Te quiero nena

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