jueves, 18 de septiembre de 2008

Un point. C'est tout

Quise subir este texto el lunes 15 de septiembre, pero la
tecnología se resistió. Por eso lo subo hoy.

Si de signos se trata,
si de signos aparte se trata,
podría dictaminar que hay un signo que poner delante y detrás de todo.
No quiero ver más con el revés de mis párpados.
Lo que pedí y no me fue dado,
lo que intenté y no fue logrado,
lo que desée y se murió,
lo que ya fue atrás muy tiempo atrás tan atrás que es como si áun no hubiera sucedido o no pudiera tan sólo recordarlo,
lo que tenías de único y de mío y se fue disolviendo,
lo que estaba plantado en medio de mi cuerpo y quedó sólo en el rastro perdido de tu aroma.
Será cierto quizá que todo tiene una distancia que atravesar para quedar tan lejos.
Los sueños que son sueños sólo míos,
los futuros que no puedo transitar a tu lado.
Nuevamente he quedado en mi propio camino.
Un point. C'est tout.
Y nada más que terminar la charla que hace un tiempo empezamos así sin más como si cesara de caer otra lluvia y cerráramos el paraguas sacudiéndolo para que no moje más de lo necesario.
Vos te quedaste y yo acá, en la Patagonia, me sumerjo en las aguas.
Un point. C'est tout.
Y nada quedará fuera de su lugar porque nunca lo hubo más inexacto que este que planteaste aquel día de agosto en que, Emma Bovary definitiva con algo de Gautier en cuentagotas, me dediqué a sufrir con tanto ahínco que se abrió a mis pies un abismo que llené con las canciones más tristes y comencé a enterrarte con lágrimas y penas y suspiros que te negaste a oír pero yo las dije una por una mientras cocinaba las uvas amargas de la desdicha que no eran de mi cosecha sino tuya, todita tuya esta vez y para siempre.
Un punto, eso es todo y todo es eso, un punto. Un punto sobre lo que alguna vez supe darte en presillas y finísimos encajes de algodón y de seda. Un punto sobre lo que te anticipé en ternuras y alegrías.
Un punto y ya, que eso es todo, mi vida.
Y a beber una copa de vino que hemos sido buena gente los dos para los dos. Lejos de cualquier agonía, lejos de cualquier desdicha, lejos de toda tormenta de pasiones porque nunca las hubo terminales y no supiste encontrar las rutas que te estaban reservadas. Porque te quise mucho y bien, como no he querido a nadie antes; pero puedo estar sin vos tan solitaria, porque quiero de a dos aunque sea cada cual en su sitio. No existen relaciones sin sueños de futuros ni aquellas en que el futuro es tan sólo un punto.
Nada más: que ahora vivirás en Llerena y, ya sabés, esa es una calle que yo no voy jamás a transitar. Atávicos presentimientos que no alcanzo a explicarme y a los que presto atención cada vez que la vida me enfrenta en esta disyuntiva.
Ya lo he resuelto: un point et c'est tout.
Afuera ya ha empezado a amanecer y tengo tanto que hacer por aún.
Tanto tantísimo de tanto que no me alcanza todo el tiempo.
Querido mío: un point, c'est tout que es lo mismo que decir ya o basta.

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