lunes, 6 de octubre de 2008

El círculo de baba





Oígo las voces -y no soy Juana- que ya empiezan a decirlo.
Lagos inmensos en medio de mi carne que tiene el color oscuro del silencio.
No sé cómo podré traspasar los ríos de montaña por puentes delgados como hilos violetas de bordar.
Quiero salir fuera del círculo de baba que yo misma tracé en el suelo de tierra y andar lejos de todos para no llegar a ningún sitio donde estén esperándome.
Los carteros depositaron veintiocho sobres de papel de seda en mis umbrales. Están escritos en tinta roja, pero no tienen remitente. Sólo unos trazos de sangre en el reverso mientras me hundo en la resignación.
¿Quién dijo que este era el último tren? En la cartilla anuncian que una locomotora pasará a los diez. Es de las nuevas amarillas y hace la ruta de los trigos y termina en el mar. Quiero llegar lejos, quiero oír a los hombres cantar, quiero leer mis cartas y esperar.
Una mujer de delantal blanco me trae una taza de café. No quiero beber. Tres litros diarios, dice la médica, si no tendremos que operar. Se perfilan los hechos en forma de piedras en el riñón. En algún sitio el cuerpo deposita sus fracasos. Debo beber tres litros hoy. Vienen a ser dos botellas grandes. Podré. Siempre tengo fuerza de voluntad a pesar de mí misma y de todos.
Quiero salir del círculo de baba y volar. Ochenta días y me voy. Lejos, tan lejos que no voy a poder llamar ni siquiera por teléfono. Veintiocho sobres en papel de seda y tinta roja.
El círculo de baba tiene la forma de un muro de cristal y no voy a quedar atrapada en medio de las mariposas naranjas que todavía son babosas orugas. Voy a volar tan lejos que no podré responder cuando me hablen.
Tres litros de agua mineral son dos botellas de las enormes y voy a volar tan lejos hoy.
El que quiera saber, que hable ahora o calle para siempre.
Veintiocho sobres que destrozaré en el aire porque los fantasmas no saben escribir.
Fuera de todo círculo, más allá de todo muro de cristal.
Lo sabía, lo sabía: siempre la misma cantinela de verdad. Escucho pasos -y no soy Juana aunque a mí también me espera una hoguera para morir-.
El círculo se cierne junto a mis pies, pero yo voy a volar. Ahora, ya.
Ego dixi. Nihil est sic.

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