jueves, 2 de octubre de 2008

El manual

Sé que el lenguaje es equívoco, que las palabras no son placas transparentes, que las más de las veces funcionan para ocultar lo que late tras ellas, que no debo creer lo que se dice a pies juntillas, que el sonido dura menos que el viento en pasar de un lugar a otro. Todo eso lo sé. Sin embargo, las sigo mirando como si fueran pequeñas cuentas que encierran siempre una verdad, sigo sintiendo que la palabra que se dice es eterna como una piedra sin darme cuenta que la piedra también se desgasta sólo que lo hace tan lentamente que nosotros no podemos percibirlo. Así me quedé suspendida en tus palabras: aunque supe siempre que te ocultaban; quise creerte a lo largo de tantos largos años y ayer asestaste tu herida final. Te conocí y empecé a ver qué ocultaba tu perversa bondad. No quiero que te acerques, que me hables, que me digas, no quiero que me mires, que me pienses nunca más. Y yo sí hablo con palabras que conforman escudos y armaduras perfectas, hablo para protegerme de los que, como vos, dicen siempre lo que no están en condiciones de cumplir. Vos sabrás tender la mesa, pero de solidaridad todavía no leíste ni la primera página del manual.

1 comentario:

lulina dijo...

jujuli, te quiero mucho.
ya sabés... cualquier cosa,acá estoy.

lululi

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