miércoles, 1 de octubre de 2008

Función poética y carácter ficcional

Quizá siempre hubo un lago frío que yo entibié a fuerza de voluntad.
Pienso obsesivamente en ello
y la realidad se empecina en darme a cada paso la razón.
No borro con el codo lo que escribí con la mano.
Simplemente creí que todo era algo más que la mera narración antojadiza en que me muevo: la vida para mí es literatura, es decir, función poética y carácter ficcional.
De tanto decirlas las palabras se tornan verdades que cobran cuerpo e intentan respirar.
Y ya se sabe,-bien lo dijo, entre otros, don Miguel-: ¡venir a ignorarnos un personaje de papel que yo misma creé!
El peor de los pecados es suponer que ese devenir que llamamos existencia tiene alguna coherencia o, mucho peor aún, que se proyecta en una trascendencia abarcadora.
Soy una pobre imbécil. Y sé que lo volveré a ser: pura pulsión de tinta en vez de sangre. Eso es.

1 comentario:

maga dijo...

quuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuue?

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