lunes, 13 de octubre de 2008

La cena del Sultán

Scherezada fue invitada a la cena del sultán. Los servidores de chaquetas de seda verde extendieron ante ella platos de porcelana azul con hummus, mahamara, basterma, tabulé y labah. En diminutos platillos de metal de cobre trajeron sarma de parra y de repollo y falafel. Una cocinera de faldas anaranjadas bordadas en hilos de plata le acercaron boreks y lehemeyuns de queso, karni yarigs, farfalaj y unos kniches de papa. Más tarde trajeron las muchachas de velos rojos unas fuentes de dulces bocados de baclava, kadaif, galatabureki, gurabie y mamul y unos platos desbordados de shamali y finikia. Danzaron todos alrededor de las mesas tendidas en el jardín que olía a jazmines mojados por la lluvia. Para que fuera bella la cena del sultán, sonaban unas flautas delicadas de cristal, movidos los sonidos por la brisa y el agua de azahar rebosaba en las copas libadas con transparente alcohol. Scherazada entonces dijo: "Oh, señor del tiempo y de los reinos lejanos, ¿podré empezar a narrar el cuento que empezó anoche". El sultán paladeó la pasta de garbanzos y exclamó: "¿Es que no vas a comer las maravillas que mis servidores han preparado para ti, oh pequeña paloma blanca? Observa estos platos, huele estas manzanas de Siria, estos membrillos osmaníes, los nenúfares de Damasco y las cidras sultaníes. Siente en tu boca estos enrejados de azúcar y estas tortas de limón. ¿No vas a probar mis alimentos, oh princesa hija de todos los secretos?" Scherezada levantó sus ojos y exclamó: "Mi alimento son las palabras, oh monarca afortunado. A ellas me remito para vivir. De buena gana, si es que me lo permites, oh rey generoso, voy a darte a probar mis alimentos y te narraré la historia magnífica del mandadero y las tres muchachas" El sultán se rió y asintió y Scherezada comenzó a contar.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...