domingo, 12 de octubre de 2008

Una cercana Navidad

Podría decir dos o tres cosas que fueran importantes para la hora, pero elijo quedarme callada y esperar que pase el tiempo que, como siempre, no hace otra cosa que pasar. Gesell quedó atrás y lejos, en medio de las dunas de miles de veranos hacia allá. No hay nada más adelante que un avión que cruzará el océano y me dejará a orillas de otro mar. Faltan setenta y tres días para esa Navidad y un mundo por hacerse o deshacerse entre mis dedos vacilantes. No quiero más que tardes de verano por llegar y una terraza que huele a jazmines a esta hora cuando ya ha dejado de llover. Soy la que soy y no puedo evitarlo. ¿Quién sabe qué dice la próxima línea del relato que Scherezada está a punto de empezar a contar? Vos, yo y las mil y una noches, Schariar, en que seré perdonada y me entregarás mi sangre a cambio de un cuento nuevo cada vez. La historia está escrita con tinta roja otra vez y yo mojo la pluma en mis labios antes de empezar a escribir.

1 comentario:

Lucas Cardozo dijo...

Me encanta leer tus palabras, tus sentimientos. Me permiten conocerte más.
Te quiero mucho, Juli
Lucas

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